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170 medidas en un Consejo de Ministros monográfico

Los científicos piden rigor ante los desafíos del planeta

170 medidas en un Consejo de Ministros monográfico
170 medidas en un Consejo de Ministros monográfico

Mientras unos anuncian la llegada de los cuatro jinetes del Apocalipsis, otros argumentan que todo eso del cambio climático son patrañas de los ecologistas. Durante la presentación ayer de la revista Panorama Social, editada por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), Víctor Pérez, Catedrático de Sociología de la Complutense, comparó la España de hoy con la Roma del final del Imperio, donde nadie entiende nada de lo que sucede. Por ello, reclamó 'un debate serio y riguroso' para poner coto a tanta 'inexactitud' e 'incultura' sobre los problemas relacionados con la sostenibilidad.

Que el debate está abierto es un hecho. Hoy mismo, la reunión del Consejo de Ministros, a diferencia de otros viernes, tendrá carácter monográfico y servirá para aprobar un conjunto de medidas urgentes para combatir los efectos del cambio climático. Entre ellas destaca el desarrollo de la normativa de los biocarburantes en España, la instalación de contadores de la luz para regular el consumo o el cambio de la fiscalidad del automóvil para penalizar a los más contaminantes.

Lo cierto es que los datos son inquietantes y así figura en la publicación presentada ayer por Funcas. Si la temperatura global subiera seis grados centígrados sería muy difícil sobrevivir en la Tierra. Ahora bien, en los últimos cincuenta años, la temperatura de la tierra ha aumentado en 0,5 grados, según la presidenta del Comité Español de Investigación en Cambio Global, Mercedes Pardo. Sin embargo, un aumento de seis grados sería posible si no se reducen las emisiones de CO2.

Las soluciones son variadas. Por un lado, las energías renovables se han ganado el favor de los Gobiernos que promueven y subvencionan el sector. Pero las llamadas energías verdes por sí solas no pueden abastecer a España de la demanda creciente de energía. En este punto retoma fuerza la energía nuclear. 'España importa el 80% de la energía primaria, cuando la media europea está en el 50%', apunta el informe. Está dependencia exterior es un signo de vulnerabilidad. Con todo, la energía nuclear sigue despertando animadversión y desconfianza en parte de la sociedad, sobre todo porque aún no se ha resuelto el problema de qué hacer con los residuos radioactivos. Otro tema recurrente es la falta de petróleo. Si el consumo se mantiene en los niveles actuales en 40 años se habrá agotado. Roberto Canogar, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, argumenta que 'el es inminente y nos va a traer miserias. Ya es tarde para esquivar el problema'.

La biblia de los escépticos

Ante la ofensiva de los ecologistas augurando cataclismos terribles, los descreídos se resguardan en El Ecologista escéptico (Espasa, 2003), un libro del danés Bjorn Lomborg que se ha convertido en una suerte de biblia para todos los que no se fían de los vaticinios de los activistas verdes. Lomborg, ex miembro de Greenpeace y, según The Times y Foreing Policy, una de las cien personas más influyentes del mundo, acusa en la revista de la Fundación de Cajas de Ahorro el documental patrocinado por Al Gore, Una verdad incómoda. Según Lomborg, los científicos de las Naciones Unidas han determinado que el nivel del mar subirá unos 30 centímetros en los próximos cien años, pero Gore -último Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional- asegura en su película que subirá seis metros. Sobre Kioto, Lomborg argumenta que 'si todo el mundo cumpliera con lo establecido en el protocolo entre el año 2008 y 2012, al final de siglo sólo se lograría posponer siete días el calentamiento global.' Aun así, reconoce que el cambio climático es un problema real. æpermil;l propone que todos los países se comprometan a gastar el 0,05% del PIB en I+D en tecnologías de energías no emisores de carbono. 'Ello costaría mucho menos que Kioto y aumentaría la inversión en I+D diez veces', defiende Lomberg.

Alarma justificada

El colectivo IOæpermil;, una organización española que se define como independiente, defiende que con los datos en la mano la 'alarma medioambiental está plenamente justificada'. Si IOæpermil; examinara a España en materia medioambiental, la nota sería un suspenso. Desde 1990, se han incrementado las emisiones de dióxido de carbono por persona a un ritmo cuatro veces mayor que Francia, Italia o Estados Unidos, y el doble de un gigante como China. Si bien es cierto que España es, junto con Alemania, el principal productor de energía eólica de Europa, el peso de las energías limpias en el conjunto del gasto energético ha disminuido, explica el colectivo.

El cambio climático es para España especialmente grave, ya que es el país más árido de la Unión Europa. Ello supone un grave problema en la medida que el calentamiento global repercutirá en la disminución de las lluvias. Según el libro Blanco del Agua, el aumento de un grado centígrado de temperatura media podría provocar una disminución en las precipitaciones del 5%. Suficiente para hacer descender en un 20% la cuenca del Guadiana.

Las emisiones de CO2 y otros productos contaminantes no sólo contribuyen al calentamiento global, sino que según datos recogidos por IOæpermil; de fuentes de la Unión Europea, la contaminación atmosférica causa la muerte de unos 310.000 ciudadano cada año en Europa.

Datos inquietantes y esperanzadores

33% es el porcentaje de aumento de las emisiones de CO2 en España entre 1994 y 2002. Para cumplir con Kioto España debería reducir en un 25% sus emisiones.

2050 Es el año en el que se prevé que se podría terminar el petróleo si se mantiene el consumo actual. Aun así, cada año se descubren nuevos yacimientos.

20% de las emisiones de CO2 podrían ahorrarse hacia 2020 respecto a los niveles de 1990 gracias al aumento de la eficiencia y las energías renovables.

70% de la producción eólica europea proviene de España y Alemania. De hecho, la mayor empresa productora de energía eólica del mundo es Iberdrola.

733.000 son las hectáreas que ocupa la agricultura ecológica en España. En 1994 apenas alcanzaba las 17.0000 hectáreas. Aun así, sólo representa el 2% del total.