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A fondo

Hispasat y las inquietantes dudas del Gobierno

El Ejecutivo está obligado a adoptar decisiones con implicaciones legales

Si los planes aprobados en el consejo de Hispasat de noviembre se hubieran cumplido, a estas alturas la sociedad se encontraría inmersa en un proceso de salida a Bolsa, en el que el 25,69% de la participación que tienen las empresas públicas se mantendría como determinante de la gestión de la empresa española de satélites.

Por contra, si los intereses del tándem Abertis-Eutelsat de sumar la participación del operador europeo a las acciones en venta de Telefónica, BBVA, Auna y EADS hubieran encontrado la pertinente autorización, hoy la dirección de Hispasat ya habría cambiado de manos y ambas empresas tendrían una holgada mayoría del 74,31%.

En los últimos meses, tanto la primera opción que defienden las empresas públicas y la presidenta, Petra Mateos, como la segunda alternativa, que sostienen los primeros espadas del grupo de infraestructuras catalán, ha desgranado contundentes argumentos en favor de sus tesis.

Por ello resulta tanto más sorprendente la indefinición en la que se ha instalado el Gobierno. La duda se prolonga a pesar de que en los últimos años el Ejecutivo ha debido lidiar con asuntos que, si bien se envuelven en circunstancias distintas, en el fondo plantean idéntico problema.

El laberinto de Endesa, la encrucijada de Iberia, la disputa por Hispasat, ponen sobre la mesa la necesidad de definir un nuevo modelo de propiedad y presencia en el escenario internacional de las grandes empresas españolas. Es necesario dar respuesta a unas nuevas circunstancias en las que los que hasta ahora han sido los accionistas nacionales de referencia de estas sociedades (empresas privatizadas en su mayoría) hoy tienen interés en desinvertir. Es necesario buscar soluciones al inminente reto de la consolidación internacional en los respectivos sectores.

A la vista de los que va aconteciendo cabe concluir que el Gobierno carece de modelo o que su modelo está en no tener ninguno. Ocurre no obstante que en el caso de Hispasat no le queda otro remedio que mojarse. Tiene la obligación ineludible de adoptar decisiones con implicaciones legales que inclinarán la balanza en favor de uno de los contendientes.

Todos los argumentos ya están encima de la mesa y se pueden resumir en las siguientes posiciones de cada una de las partes.

Posición del sector público

-La salida a Bolsa es la opción que se contempla en el pacto de accionistas privados de Hispasat (Eutelsat, Telefónica, BBVA, Auna y EADS). Todos ellos, excepto Eutelsat, han aprobado 'iniciar actuaciones para una posible' OPV. Es la opción más neutra y transparente. La autorización de la venta de las participaciones sin OPV supondría un cambio inmediato de control y Abertis como primer accionista tendría un mayor interés en atender su mayor inversión en Eutelsat.

-El grado de madurez y desarrollo alcanzado por Hispasat es el adecuado para promover la cotización de sus acciones, lo que dotará a sus dueños de la necesaria liquidez.

-La OPV diseñada garantiza que las empresas públicas que hoy tienen el 25,69% de las acciones mantendrán el control. Aunque se pondrán en el mercado el 100% de los títulos, sólo venderán aquellos accionistas actuales que lo deseen. Los nuevos compradores tendrán limitada la adquisición a un paquete que no supere el 3%.

-Tres bancos prestigiosos, dos nacionales y uno internacional, han realizado informes que avalan la oportunidad y viabilidad de la salida a Bolsa remarcando el atractivo de Hispasat para los inversores.

Aseguran que cumple los condicionantes internos, como el tamaño suficiente de la sociedad, y aporta atractivo por el buen comportamiento de sus ingresos fijos y por las previsiones de contratos a largo plazo.

-La sociedad practica una política de dividendo sostenible y tiene capacidad de inversión sin recurrir a los accionistas.

Posición de Abertis

-La venta directa de las participaciones de los accionistas privados de Hispasat al grupo de infraestructura no crea ninguna incertidumbre, sino que resuelve todas las que hoy existen.

-Como socio español, Abertis tiene experiencia en la gestión de servicios de telecomunicaciones 'estratégicos'. Cuenta con una red de 3.000 emplazamientos para transportar y difundir señales de TV a todo el territorio nacional.

-Es uno de los principales clientes de Hispasat. Aporta conocimiento y experiencia en el sector. Una de sus filiales, Retevisión, es fundador de Hispasat.

-Es una de las empresas españolas con voluntad acreditada de crecimiento e internacionalización, como demuestra su entrada en el capital de Eutelsat. Encaja con la política de 'campeones nacionales' que inspira el Gobierno.

-Tiene una reconocida trayectoria de socio industrial con voluntad de permanencia en los proyectos en los que está presente.

-Asegura la independencia del proyecto de la sociedad Hispasat y garantiza que no existirá ningún plan de fusión con ningún otro sistema de satélites.

-La propuesta de Abertis no cuestiona la posibilidad de veto del Gobierno español a los cambios en la estructura accionarial de Hispasat. El grupo español se ha comprometido y aporta todas la garantías, en su proyecto sobre Hispasat, a que el Gobierno mantenga el derecho a autorizar o no cambios en la estructura accionarial del satélite.

-El plan industrial del grupo Hispasat se verá reforzado con la entrada de Abertis. Como accionista se compromete a reforzar su capacidad financiera para apoyar su desarrollo tecnológico e internacional.

-La compra de las acciones por Abertis no cuestiona la capacidad de decisión del Estado en todo lo referente a las comunicaciones y servicios de Defensa y en las decisiones estratégicas relacionadas con Defensa y que la gestión no comercial del satélite español corresponde a los accionistas públicos.

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