Tipos de interés

España es el país europeo más perjudicado por el alza de tipos

La subida de los tipos de interés encarece la financiación y limita el crecimiento, afectando en mayor medida a los más endeudados. Según Standard and Poor's (S&P), España es el país europeo más sensible al alza de los tipos debido al elevado número de hipotecas variables y a la abultada deuda empresarial.

El rendimiento de los bonos a largo plazo ha experimentado una aguda subida en el último trimestre, que ha provocado un descenso de los precios del 17% desde finales de marzo y ha elevado el tipo de interés del bono a 10 años español del 3,9% de mediados de marzo al 4,63% actual.

En paralelo, los tipos de interés a corto plazo que fija el Banco Central Europeo han experimentado ocho subidas desde finales de 2005 hasta situarse en el 4%. Las autoridades monetarias de toda Europa, además, amenazan con nuevas subidas.

En este contexto, Standard & Poor's ha publicado un informe en el que advierte sobre el impacto que la subida de los tipos, en especial a largo plazo, puede tener sobre los países europeos a medida que se eleva el coste de financiación.

España, en este análisis, es el país que sale peor parado, debido al elevado número de hipotecas suscritas a tipo variable y a la deuda empresarial de las empresas. 'Los datos más recientes, de 2005, sugieren que España y, en un segundo término Italia, son los más expuestos a la subida de los tipos de interés a largo plazo, porque tienen una proporción muy elevada de hipotecas variables', sostiene el informe.

En 2005 el 95% de las hipotecas en España eran a tipo variable, frente al 85% de Italia, el 35% de Francia y el 15% de Alemania.

Standard and Poor's subraya que el parque empresarial español también sufrirá por el alza de los tipos a largo, debido al elevado endeudamiento que arrastra, y que alcanzó el 106% del PIB en 2006. Se trata del mayor nivel de endeudamiento de la zona euro, cuya media es del 70%.

Las empresas españolas tienen, además, la necesidad de financiación externa más elevada, del 10% del PIB en 2006, frente al 4% de Francia o los superávit de las empresas británicas, del 1% del PIB. 'Una interpretación de estas tendencias divergentes podría ser que los francesas y los españoles han estado invirtiendo mucho más que sus homólogos ingleses y alemanes. Pero no es del todo cierto', sostiene la agencia de calificación. 'En Francia, el crecimiento de la inversión y del PIB ha sido menor que en Alemania. Y aunque la inversión ha vivido un boom en España en los últimos cinco años, los datos del BCE muestran que ha estado asociado a un incremento dramático de la deuda'.

Para Alberto Roldán, responsable de análisis de Inverseguros, el nivel actual de los tipos de interés es asumible. 'Si los tipos a corto llegan al 4,5% o al 5% ya sería más preocupante', añade. S&P opina que el riesgo para España o Francia reside en que la vulnerabilidad de sus empresas a los tipos a corto y largo plazo les hará menos competitivos. La competitividad, además, será menor a medida que se ralentice la inversión en España y Francia en los próximos 18 meses.

'La subida de los tipos a largo afecta a las empresas más endeudadas, pero creo que es aún más importante cómo afecta a las valoraciones', sostiene Alberto Roldán. La rentabilidad del bono a largo plazo, como activo sin riesgo, es uno de los componentes para valorar una empresa a través del descuento de flujo de caja. 'Hemos tenido que elevar las valoraciones debido al alza de los tipos', añade este experto.

Las fuerzas que mueven los bonos en la eurozona

La subida del rendimiento de los bonos a largo plazo en los últimos meses obedece, aparentemente, a tres factores: las mejora de las perspectivas económicas; la agresividad con que los bancos centrales han anunciado que combatirán la inflación, y la diversificación de las reservas de los bancos asiáticos hacia otros activos. Según S&P, el tipo de los bonos europeos está llegando a su pico y debería mantenerse en estos niveles para lo que queda de año. Esto se debe a que se verán afectados por dos fuerzas divergentes: por un lado, una estabilización del crecimiento de la eurozona para el resto del año en torno al 2,5%, y por el otro, un retroceso a niveles del 2% del PIB en el primer semestre de 2008. 'Entre el 4,7% y el 5% el rendimiento de los bonos debería por tanto mantenerse muy cerca del crecimiento del PIB nominal incluida la inflación'.