Lealtad, 1

Tópicos sobre el consumo de EE UU

Durante años, para medir la salud de la economía global, se tomaba la temperatura del consumidor estadounidense. Responsable de dos tercios del PIB, el consumo interno de EE UU ha sido motor de la economía mundial y sostén del largo ciclo de crecimiento. Así que cada vez que el consumidor estornudaba, convenía ponerse a cubierto.

Con el paso de los años se ha demostrado que este consumidor es más resistente de lo que podría parecer. Dominic Rossi, responsable de renta variable global de la gestora Threadneedle, comentaba la semana pasada, en una entrevista con este diario, que existe un tópico, que él no comparte, sobre el consumidor estadounidense, al que se le tacha de ser un 'animal financieramente muy vulnerable, que consume por encima de sus posibilidades, que no ahorra y que está a la espera de ser derribado por el próximo shock financiero'. Pero Rossi recuerda que en los últimos 20 años hemos asistido a varios shocks que no han logrado tumbar el consumo interno del país: la quiebra del fondo LTCM, el 11-S, la subida del precio del petróleo, el huracán Katrina y ahora la crisis inmobiliaria.

'Todo el mundo asume que el estadounidense no ahorra, pero es falso. La tasa de ahorro mensual es negativa porque es tan rico que no necesita ahorrar cada mes'.

La tasa de ahorro, medida como los ingresos totales mensuales menos los gastos totales mensuales, no tiene en cuenta las ganancias de capital. Que son sustanciosas. En 20 años el valor del S&P 500 ha pasado de 1.000 millones a 13.000 millones de dólares. Toda la deuda del estadounidense asciende a 13.400 millones de dólares, mientras que los activos alcanzan casi los 70.000 millones. La deuda hipotecaria, 9.800 millones, es inferior a lo que los estadounidenses tienen en cuentas y depósitos. 'Mañana mismo el estadounidense podría pagar toda su deuda hipotecaria y aún quedarían miles de millones en planes de pensiones y fondos de inversión', asegura Rossi.