La economía en EE UU

Los tipos a largo pagan la mejora económica de Asia

El 'enigma' que acuñó Alan Greenspan en 2005 ha pasado a los anales de la historia financiera. El entonces presidente de la Reserva Federal calificó así la situación del mercado de bonos, cuyos rendimientos se mantuvieron inusualmente bajos en una época en que la economía y los tipos de interés a corto plazo crecían.

Aunque no toda, parte de la responsabilidad de este fenómeno se debió a los bancos centrales asiáticos, que encontraron en la deuda estadounidense un destino para los dólares que ingresaban vía exportaciones. La demanda provocó la subida del precio del bono y el descenso de sus rendimientos a niveles anormalmente bajos.

El enigma ha comenzado a resolverse, pero a trompicones. El rendimiento del bono a 10 años ha pasado en mes y medio del 4,6% al 5,2%, alcanzando cotas desconocidas desde principios de 2001 y desatando ventas en la Bolsa.

No parece posible un desplome de la deuda; los países asiáticos saldrían perjudicados

'Han cambiado las expectativas', explica María Antonia Muñoz, analista de renta fija de Inversis Banco. 'Hemos pasado de ver un ciclo agotado a descontar un crecimiento muy fuerte'. Las expectativas de más crecimiento han presionado al mercado de deuda, elevando el rendimiento. 'Si compras un bono y hay mayores perspectivas de inflación, exiges un incremento del rendimiento que lo compense', explica José Carlos Díez, analista de Intermoney.

Sin embargo, no hay indicios de que la inflación vaya a repuntar a corto plazo. En realidad, el mercado asiste a un reequilibrio global en el que las economías asiáticas juegan un papel tan relevante tanto o más que las occidentales. Los bancos centrales de todo el mundo suben los tipos de interés. Incluidos los asiáticos. La crisis de 1997 acabó con el consumo en la región, pero no con la capacidad exportadora. Estos países, con China en cabeza, inundaron el mercado mundial con artículos baratos, y para ello mantuvieron sus divisas artificialmente bajas. Así, cubrían el déficit comercial estadounidense adquiriendo deuda del Tesoro. La situación ha cambiado. Las economías emergentes crecen a buen ritmo y la población que hace unos años producía para los demás ahora consume. Los tipos de interés comienzan a subir en la región para evitar el sobrecalentamiento, y las divisas, tímidamente, repuntan. Una buena noticia porque supone un crecimiento mundial más equilibrado, pero un problema a corto plazo. La deuda estadounidense está perdiendo atractivo y eso genera volatilidad.

Además, los países asiáticos y los petroleros están diversificando sus reservas. 'No se trata de una salida masiva de la deuda, sino que las nuevas reservas se destinan a otros activos', explica Muñoz. Con todo, los expertos matizan el alcance de estos movimientos. 'Los bancos asiáticos serían los primeros perjudicados', afirma José Carlos Díez. 'China tiene un 40% de sus reservas en divisas'.

La crisis hipotecaria pasa factura

Los impagos en las hipotecas de alto riesgo empiezan a cobrarse las primeras víctimas en el mundo financiero. El rendimiento de los bonos corporativos se ha disparado después de las pérdidas sufridas por dos fondos de alto riesgo de Bear Stearns que invertían en deuda colateral ligada a las hipotecas denominadas subprime, de baja calidad.

Ambos fondos han perdido más de un 20% a raíz de la crisis que provocó la quiebra de varias firmas hipotecarias en marzo de este año.

El temor a que la crisis de estos hedge funds se contagie a otros fondos y a los bancos de inversión que los financian ha disparado el rendimiento de los bonos de empresa, lo que se traduce en un aumento del riesgo que percibe el mercado.

El impacto que esta crisis puede tener sobre el mercado inmobiliario y sobre el crecimiento se ha cifrado en torno al 1% del PIB de EE UU. El alcance de la crisis parece limitado, pero es un asunto clave en la desaceleración que muchos analistas esperan en la economía de EE UU a final de año.