COLUMNA

Tipos al 4%

El BCE subirá en su reunión de hoy el precio del dinero al 4%, pronostica el autor, que considera que la autoridad monetaria ha mandado señales suficientes en ese sentido. En su opinión, la evidencia ha demostrado que la economía española necesitaba tipos más elevados para crecer de manera menos desequilibrada

Hoy se reúne el Consejo de Gobierno del BCE y ya ha dado señales suficientes para confirmar que volverán a subir los tipos hasta el 4%. La economía crece próxima al 3%, por encima de las estimaciones de la autoridad monetaria y de las previsiones que nos piden semestralmente a los servicios de estudios privados. Además, el consumo privado sigue algo deprimido en Alemania y es la inversión empresarial la que lidera el crecimiento, lo cual anticipa que nos quedan al menos dos años de ciclo expansivo.

La aún débil demanda de empleo y el fuerte crecimiento de la productividad mantienen los costes laborales unitarios contenidos, lo cual modera las presiones inflacionistas. También permite un fuerte crecimiento de los beneficios que ayuda a explicar la fortaleza del ciclo inversor y el buen comportamiento de las Bolsas, especialmente en Alemania. Sin presión de costes y un consumo débil, las empresas tienen escaso poder para incrementar sus precios y la inflación está próxima al 2%, que el BCE define como estabilidad de precios. No obstante, Alemania ya ha comenzado a crear empleo y la tasa de ahorro de las familias se encuentra en máximos de los últimos años, por lo que es muy probable que asistamos a una recuperación del consumo privado germano a lo largo de 2007.

Con un crecimiento próximo al 3% y una inflación del 2%, el PIB nominal crece próximo al 5% y por esa razón el BCE seguirá afirmando que su política monetaria sigue siendo acomodaticia, lo cual significa que veremos nuevas subidas. Como era previsible, los inversores han tenido que abandonar el europesimismo y ya esperan tipos del 4,5% a finales de año. Si la Fed no baja sus tipos de interés y el euro se mantiene por debajo de 1,40 contra el dólar, el 4,5% es altamente probable.

La evidencia ha demostrado que la economía española necesitaba tipos más elevados para crecer de manera menos desequilibrada. Desde que el BCE inició su ciclo alcista de subidas, la economía ha seguido acelerando hasta superar el 4% de crecimiento en el primer trimestre de este año y se ha producido un cambio de composición significativo de ese crecimiento. Antes era el consumo privado y la inversión en construcción las que explicaban la práctica totalidad del crecimiento, ahora el gasto de los consumidores ha moderado casi tres puntos porcentuales en términos nominales y el relevo lo han tomado la inversión en equipo de nuestras empresas y las exportaciones.

Este cambio de composición ha permitido moderar las presiones inflacionistas, reducir la contribución negativa del sector exterior y un repunte de la productividad por trabajador, mejorando por tanto los tres puntos débiles de nuestro denominado modelo de crecimiento. La recuperación europea ha tirado de nuestras exportaciones, nuestra política fiscal ha incrementado su superávit y por fin podemos decir que nuestra economía 'crece más y mejor'.

El mayor impacto de las subidas de tipos se ha producido sobre la demanda de vivienda, que se ha moderado significativamente en 2006. Aunque muchas familias han visto cómo aumentaba su cuota mensual de la hipoteca y otras simplemente han aplazado temporalmente su decisión de compra de vivienda, las subidas de tipos eran la medicina necesaria para poner orden en un sector envuelto en una espiral inflacionista que estaba generando ineficiencias y distorsiones permanentes en la distribución de la renta.

El exceso de oferta de vivienda nueva es evidente y no tendremos que esperar mucho para ver un ajuste en las viviendas iniciadas. Tipos oficiales del 4,5% no deben asustarnos, ya que siguen siendo claramente expansivos para el crecimiento nominal de la economía española que sigue próximo al 7,5%. Además, el ajuste se producirá en plena bonanza de la economía mundial y con nuestros socios europeos tomando el relevo de EE UU, lo cual permitirá que nuestra economía siga creciendo por encima de nuestros socios europeos.

Una de las mayores injusticias en los últimos años ha sido que hasta los propios economistas hemos cuestionado constantemente la racionalidad de las decisiones individuales. Pues bien, la evidencia confirma que las familias españolas han tenido un comportamiento de manual. Cuando los tipos de interés reales han sido negativos se han apalancado al máximo y el fuerte incremento de su riqueza neta confirma que acertaron plenamente en su decisión. Cuando los tipos reales han repuntado, han moderado su apalancamiento y su gasto presente para hacer frente al aumento del servicio de su deuda.

La sociedad española derrocha sentido común y ambición por mejorar y esa es la principal causa que me lleva a seguir siendo prudentemente optimista con el futuro de nuestra economía. Como decía Einstein, 'Dios no juega a los dados con la naturaleza' y por la misma razón no es casual la capacidad de crecimiento que está mostrando nuestro purasangre.

José C. Díez, Economista jefe de Intermoney