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Escenario tras el el 27-M

13.000 millones, a expensas de pactos electorales

Las elecciones han dibujado un panorama de clara estabilidad en el poder autonómico (la mayoría de los partidos ha asegurado la victoria en sus propios feudos) que se extenderá a la política económica llevada a cabo por los respectivos gobiernos regionales. De esta forma, 10 de las 13 comunidades en litigio mantendrán las grandes líneas mantenidas en los últimos años, al ser administradas por el mismo color político.

No es el caso de las otras tres restantes (Canarias, Baleares y Navarra) en donde está en el aire un viraje de la política económica, dependiendo de los pactos políticos postelectorales. En total, están en juego 13.012 millones de euros de los presupuestos regionales aprobados para este año, más otros tantos correspondientes a los próximos cuatro ejercicios.

En el caso de Canarias, el dinero público puesto sobre la mesa asciende a 6.600 millones de euros anuales. Al ex ministro de Justicia y candidato por el PSOE, Juan Fernando López Aguilar, que ha ganado las elecciones en el archipiélago, con 26 escaños sobre 60, no le sirve este resultado para optar al gobierno autonómico por sí sólo.

Sin embargo, López Aguilar se agenció ayer para sí el derecho de iniciar conversaciones para formar gobierno con el resto de grupos políticos, 'dado que el PSOE ha sido la fuerza más votada y los electores han dado un mensaje de cambio'.

Los nacionalistas de Coalición Canaria (CC), hasta ahora en el Ejecutivo regional, cuentan con la llave de gobierno, que pueden dársela al ex ministro para no perder el poder. Pero también pueden virar hacia el PP. La aritmética electoral les permite ese doble juego hacia un partido que ya ha sido socio suyo en el Parlamento nacional.

López Aguilar ha concurrido a los comicios con un discurso económico claramente social, en busca de recortes adicionales en la tasa de desempleo para mujeres y jóvenes, y de soluciones para el problema de la inmigración, asunto que ha sobrepasado al Ejecutivo regional. En el plan social, ha garantizado que se mantendrán los incentivos destinados a favorecer las personas y colectivos con algún grado de dependencia. Respecto al turismo, principal fuente de ingresos, propone ayudas para reconvertir el tejido empresarial que esté desfasado ante los cambios de gustos de los viajeros. En materia tributaria, López Aguilar quiere impulsar el desarrollo reglamentario del nuevo Régimen Especial Fiscal (REF) canario. También apuesta por una administración tributaria única en las islas, consorciada con el Gobierno central, a semejanza de las fórmulas que ya se están estudiando para Cataluña.

Región ultraperiférica

Paulino Rivero, el candidato de CC, ha planteado un programa, de corte más nacionalista, para defender las atribuciones que tiene Canarias como región ultraperiférica, según la denominación de la UE. También tienen peso las reducciones fiscales para empresas de nueva creación. Ambas formaciones, (PSOE y CC) cuentan con conexiones en sus programas para entenderse pero les separa la disputa en la campaña electoral sobre la corrupción en las instituciones. López Aguilar ha hecho bandera de este asunto para atajar el 'urbanismo salvaje' en las islas. También está por medio el llamado caso eólico, que se encuentra en los juzgados, con supuestos pagos ilegales en la concesión de parques empresariales, y en el que estarían implicados cargos de varios partidos.

Caso bien distinto es Navarra. Unión del Pueblo Navarro (UPN), socio del PP, ha perdido la mayoría y sólo puede gobernar con una gran coalición con el PSOE. Pero los socialistas, comandados por Fernando Puras, mantienen, en principio, su punto de mira hacia la fuerza emergente de los nacionalistas de Nafarroa Bai, con los que podrían gobernar. El programa socialista está centrado en más rebajas fiscales para el territorio foral, combinadas con medidas antifraude. Los nacionalistas están más interesados en cuestiones políticas como la oficialidad del euskera en Navarra. Miguel Sanz (UPN), ofrece, al igual que PSOE, rebajas fiscales y más suelo industrial.

Por último en Baleares, el PP de Jaume Matas ha perdido la mayoría, en una legislatura basada en la construcción de grandes obras públicas. Algunas de ellas, como las autopistas de Ibiza, muy cuestionadas por sectores de la izquierda, han podido contribuir a que Matas pierda la hegemonía. Al actual presidente sólo le salen las cuentas si pacta con Unió Mallorquina (UM). El socialista Francesc Antich está a la espera para formar un pentapartido (con el resto) que le dé el gobierno como en 1999.

El difícil 'sudoku' del Gobierno balear

Entre las propuestas para Baleares se encuentra la creación de una reserva de inversiones que compense la insularidad, rebajas fiscales para las operaciones de capitalización de las empresas o el mantenimiento de una moratoria que impida la construcción de grandes superficies comerciales.Todas ellas, así como el fomento de un turismo de calidad con más oferta de campos de golf y puertos deportivos, acercan el programa del PP al de UM, el partido nacionalista de centro con el que ya gobernó pero que se encuentra muy alejado en la política de grandes infraestructuras.Unió Mallorquina, que lidera María Antonia Munar, puede pactar tanto con el PP de Matas por su política económica como con el PSOE por sus propuestas de contención de crecimiento urbanístico. La apuesta del PSOE de Antich pasa por el impulso al turismo hotelero frente al turismo residencial. Pero lo que puede acercar más a PSOE y UM es que los socialistas han dejado claro que no implantarán de nuevo la polémica ecotasa. Con todo, ambas formaciones deberían incluir también a los partidos minoritarios de izquierda.

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