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Lladró entra en Colette con el primer trabajo de Hayón

Colette, en pleno corazón de París, es uno de los puntos imprescindibles para los interesados en la moda más vanguardista. Una visita a la capital francesa sin acercarse a la calle Saint Honoré, a unos pasos del Louvre, puede resultar casi un pecado para los que presumen del último modelo de cualquier cosa que se pueda llevar puesta, colgar en una pared o lucir sobre una mesa. Para muchos de estos fanáticos de las tendencias, Colette es posiblemente una de las tiendas más importantes del mundo. Y lo cierto es que si una empresa logra colocar sus productos en sus estantes, éstos se convierten en objeto de deseo de forma automática.

Ese salto es el que ha conseguido dar Lladró. Si en el imaginario colectivo la firma de porcelanas decorativas valenciana recuerda inevitablemente a las líneas más clásicas, ¿qué ha pasado para que sus figuras se puedan ver a partir del martes y hasta el 9 de junio en uno de los escaparates principales de Colette? La respuesta a esa pregunta es un nombre: Jaime Hayón.

Un vuelco radial

El primer trabajo de Hayón para Lladró como nuevo director artístico de la firma -una de las medidas tomadas por la dirección de la compañía para llegar a las nuevas generaciones- se ha revelado como un éxito y puerta al futuro para una casa que no atraviesa sus mejores momentos.

El acierto al fichar al que hoy por hoy se considera como el diseñador español de moda da sus primeros frutos con una colección que ya apunta lo mucho que puede cambiar el mundo Lladró en manos de esta figura, un auténtico enfant terrible del diseño español.

Re-deco, el nombre de la nueva colección, es toda una definición de la filosofía del trabajo de Hayón, porque en realidad el diseñador madrileño ha elegido algunas de las figuras clásicas de la marca para dar un vuelco radical a su enfoque decorativo, con la idea de que la pieza clásica se reinventa y aportando un nuevo sentido a la figura.

La revisión de los clásicos de Lladró realizada por Jaime Hayón tiene tres enfoques distintos. El primero parte de una figura de porcelana en blanco a la que el creativo ha añadido matices en color platino. Con esta decoración, las piezas son más sofisticadas, no en la forma ni en los colores, sino en la propia esencia de una figura a la que se desprovee de artificios para resaltar sus cualidades esenciales. Y es que los toques en platino resaltan especialmente los detalles, uno de los aspectos en los que Lladró es especialista desde hace años.

Otro de los enfoques decorativos se basa en el difuminado de los colores de la pieza para llevarlos a un punto intermedio entre los tonos acentuados y el blanco, técnica que supone un salto hacia la modernización del estilo de las piezas de Lladró.

Por último, están las figuras monocromáticas, un paso que da nuevo sentido a la creación. Sin prescindir de su simbolismo, esta técnica acentúa las cualidades decorativas de las figuras y permite que de una misma pieza clásica de Lladró surjan varias versiones, lo que incrementa las posibilidades de elección y de seducir a los clientes más diversos. El avance de Lladró con el sueño cumplido de irrumpir en Colette puede resultar esencial para alcanzar uno de los objetivos que se ha marcado el consejero delegado de la firma, Alain Viot: 'Buscar a los nuevos clientes entre los jóvenes interesados en el diseño'.

Pero que nadie se lleve a engaño. La revolución de la casa se está realizando sin olvidar el gusto del coleccionista de Lladró de toda la vida, eje del éxito de la compañía.

En Nueva York con Bodo Sperlein

La asociación de Lladró con Jaime Hayón no ha sido la única que empieza a dar frutos en el proceso de modernización de la marca de porcelanas. La compañía fichó también al diseñador alemán Bodo Sperlein para crear una colección llamada Re-Cyclos Magical. En esta serie, Sperlein toma fragmentos de la obra de Lladró y los reinventa para dar lugar a nuevos elementos en los que cada detalle de las piezas toma un protagonismo propio.

Con esta colección, Lladró entró en Henri Bendel, la legendaria boutique de la Quinta Avenida de Manhattan, en Nueva York, un punto de influencia en la moda estadounidense y conocido lugar de encuentro de celebridades y eventos. De hecho, Estados Unidos es el principal mercado de Lladró y los productos de la compañía valenciana estuvieron expuestos hasta la semana pasada en un lugar preferente de la tienda neoyorquina.

La entrada de Lladró en otro de los focos de las tendencias internacionales más actuales también hay que apuntarla a la línea de renovación emprendida por Jaime Hayón como director artístico de Lladró.