EDITORIAL

Crecimiento sólido y sostenido

El crecimiento del 4% en el primer trimestre confirma que la economía española funciona a una velocidad sostenida, que la ha llevado a su mayor cota en cinco años y medio. El indicador avanzado del INE coincide con la previsión hecha a principios de mes por el Banco de España y describe un perfil de 'crecimiento estabilizado' como resultado de una aportación del sector exterior y de la demanda nacional similares a las del cuarto trimestre de 2006, en que el PIB creció también el 4%. La tasa intertrimestral, sin embargo, ha bajado dos décimas, al 1%, lo que algunos expertos interpretan como primera señal de moderación del crecimiento por la paulatina pérdida de pujanza de la vivienda y el consumo.

A la espera de los detalles de la Contabilidad Nacional, que el INE publicará la próxima semana, habrá que dar por bueno el diagnóstico del Banco de España: vigor de la economía, fortaleza del consumo de los hogares, dinamismo de la inversión en equipo y continuidad de la suave desaceleración de la inversión en construcción iniciada a finales de 2006. Un retrato muy parecido al que dibujó el presidente del Gobierno en abril, cuando auguró, en el escenario de la Bolsa de Madrid, expansión para al menos dos años más y situó en más del 3,5% el crecimiento del PIB este año, con aumento de la productividad, menos inflación y moderación del déficit exterior. Y, todo ello, con más empleo.

Ante los datos, innegablemente buenos, y para que además de sostenido el crecimiento sea sólido, conviene sin embargo no ignorar los desequilibrios de una economía tan apoyada en la construcción y la demanda interna como necesitada de expansión externa. Frente a autocomplacencias inútiles, sería un error no fijar la atención en la parálisis de la mejora de la aportación del sector exterior, y más cuando la economía europea acelera. Las buenas noticias obligan a las autoridades a dos cosas: analizar si se está aprovechando la bonanza para mejorar el marco y limar ineficiencias y rigideces, y comprobar si el reparto de la riqueza creada está siendo todo lo equitativo posible.