A fondo

Harán falta nuevas reformas laborales

La tasa de temporalidad se ha recortado casi dos puntos entre enero y marzo de este año, con lo que el porcentaje de asalariados con contrato eventual pasó del 33,8% al 31,9%. Se trata de un fuerte recorte en un sólo trimestre que no se recordaba en los últimos años

En principio, esta caída es atribuible a los efectos de la última reforma laboral, cuya firma por el presidente del Gobierno y los máximos líderes sindicales y patronales cumplió ayer un año. En aquella firma, además, el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestó que la reforma serviría para reducir la temporalidad del mercado laboral, mejorar la competitividad de las empresas y, con ello, impulsar el crecimiento. Esto último también se ha materializado, con una aceleración del PIB del 3,5% al 4%.

Hasta aquí, todo parece indicar que esta reforma ha sido beneficiosa. Dicho esto, es importante recordar que, a pesar de que se han realizado dos millones de contratos fijos desde que entró en vigor la reforma el 1 de julio pasado -la mitad de ellos bonificados- los empresarios siguen haciendo un contrato temporal por cada dos estables.

Cumplido un año de la reforma laboral, el impulso del contrato a tiempo parcial surge como un nuevo reto del mercado

Esto permite que siga habiendo más de cinco millones de trabajadores con contrato temporal, lo que supone uno de cada tres asalariados del mercado. Se trata del mayor ratio, con diferencia, de la Unión Europea; y esto, según todos los expertos, no está justificado ni siquiera por el enorme peso del sector servicios en la economía española. Es más, casi la mitad de los menores de 30 años es temporal, pese a la reforma.

Además, la fuerte transformación de contratos temporales en fijos que ha afectado a cerca de 300.000 trabajadores sólo en el primer trimestre del año, ha ido acompañada de una clara desaceleración de la creación de empleo y de una importante destrucción de 54.000 empleos industriales.

Por ello, no falta quien empieza a decir que los efectos de la reforma laboral ponen de manifiesto que fue escasa. Esta es la opinión del profesor de la Universidad Pablo de Olavide, Carlos Usabiaga, en la publicación de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) donde asegura que la última reforma tuvo 'una óptica limitada y parcial'.

También lo admitió el propio presidente de CEOE, José María Cuevas, cuando firmó el documento en La Moncloa hace un año: 'esta no es la reforma que habríamos hecho los empresarios'.

Los sindicatos sí están satisfechos con la reducción de la temporalidad conseguida. Aunque de ser sinceros, deberán admitir que el recorte no ha sido tan significativo como para impulsar la que es ahora su mayor reivindicación: el cambio del patrón de crecimiento hacia una economía más productiva, con menos peso de la construcción y el consumo, y más de la industria y la tecnología

Así, parece lógico afirmar que el mercado laboral sigue necesitando algún ajuste. Pero, ¿qué cambios laborales harían falta para impulsar este nuevo patrón de crecimiento? Los empresarios tienen claro que sus recetas de reducir los costes del empleo y aumentar su flexibilidad, beneficiaría a la economía. Pero los sindicatos no están dispuestos a pasar por ese aro, al menos ahora, en un momento económico favorable.

En este escenario, puede surgir una figura, como es el contrato a tiempo parcial, que ha servido en mercados maduros como el del Reino Unido o el holandés para crear más empleo e incluso mejorar su calidad, ya que el tiempo parcial también puede ser fijo. El impulso de este modelo podría reunir las voluntades de sindicatos y patronal, de forma que sea, al menos, el arranque de una nueva reforma.