Banca

La UE restringe el intervencionismo del supervisor en las fusiones transfronterizas

El caso Fazio no volverá a repetirse. Al menos, no en las mismas condiciones. Los ministros de Economía y Finanzas de la UE acordaron ayer la reforma de la directiva europea de banca para acotar, de manera mucho más estricta, la intervención de los reguladores nacionales en las fusiones del sector.

El nuevo texto recorta de tres a dos meses el plazo del supervisor para plantear objeciones a una operación. Y establece una serie de criterios que permitirán a la Comisión Europea evaluar si la intervención responde a la necesidad de preservar la estabilidad financiera o se trata de un subterfugio para cerrar el mercado nacional.

El comisario europeo de Mercado Interior, Charlie McCreevy, propuso la reforma después de que el gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio, obstaculizase las ofertas de compra de BBVA y ABN Amro por las transalpinas BNL y Antonveneta.

Para evitar que se repitan las tácticas dilatorias utilizadas entonces por Fazio, la directiva sólo permitirá a los reguladores 'parar el reloj' una vez durante su análisis.

Su veredicto, además, deberá basarse en la reputación y solvencia del banco que lanza a oferta, así como en su respeto de las directivas comunitarias; la reputación y experiencia de los directivos que dirigirán la entidad resultante; y el nivel de riesgo de blanqueo de dinero o de financiación del terrorismo.