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El cóctel amargo que sirvió la Fed

Algunos analistas no han entendido muy bien la euforia que invadió Wall Street el pasado miércoles después de que la Reserva Federal (Fed) decidiera mantener los tipos de interés en el 5,25%. Como suele suceder, la decisión estaba largamente descontada. Pero es en el mensaje de la Fed donde analistas e inversores colocan la lupa, para tratar de entender cuál es la visión económica del banco central estadounidense.

Wall Street subió el miércoles porque el mensaje, esta vez, ha sido diferente. Hasta ahora, la Fed había mantenido en sus comunicados un sesgo alcista para los tipos. En esta ocasión el mercado ha percibido un sesgo neutral. El próximo movimiento de tipos, cuando se produzca, no será impepinablemente al alza, sino que puede ser al alza o a la baja, según evolucionen las dos variables que vigila la Fed, la inflación y el crecimiento.

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, dio el miércoles algunas pistas: afirmó que la economía seguirá creciendo con moderación, pero constató cierta preocupación porque los últimos indicadores han sido mixtos y porque persiste la desaceleración en el mercado inmobiliario. Dijo también que las lecturas recientes de inflación han sido elevadas, aunque las presiones sobre los precios deberían moderarse con el tiempo.

Es decir, que con este comunicado Bernanke se ha dotado de más flexibilidad para poder actuar según evolucionen precios y crecimiento, en un contexto que en estos momentos es de lo más incierto.

El mercado considera una buena noticia el que los tipos dejen de subir. Y ello explica el optimismo que reflejaron las Bolsas el miércoles. Hay, sin embargo, lecturas más pesimistas. ¿Por qué tanta euforia? Si la Reserva Federal cambia el sesgo de su política monetaria, y deja la puerta abierta a una rebaja de tipos, es porque tiene serias dudas sobre el devenir de la economía estadounidense. En un contexto, según el comunicado, donde persisten los riesgos inflacionistas.

Desaceleración e inflación forman un cóctel de regusto amargo, aunque la primera sensación haya sido más bien dulce.