Nueva York

Wall Street dice adiós al 'motel de las cucarachas'

La SEC flexibiliza los requisitos para que las compañías extranjeras puedan dejar de cotizar en la Bolsa estadounidense

Decían los Eagles que el Hotel California es aquel del que uno 'no se puede ir'. Los mercados de EE UU se habían convertido en este mítico lugar para un buen número de empresas no americanas, que sufrían los costes de cotizar en Wall Street -aún mayores desde que la legislación Sarbanes Oxley de buen gobierno elevó los gastos de auditoría- pero no podían salir por las normas impuestas por la Bolsa. De ahí que, en un símil algo más prosaico, el mundillo financiero también conociese al parqué de Nueva York como Roach Motel, -motel de las cucarachas- una conocida marca de trampas para cucarachas de las que, según la publicidad, los insectos no pueden salir, si bien por motivos distintos al Hotel California.

El regulador de los mercados de EE UU, la SEC, aprobó ayer por unanimidad acelerar y facilitar el proceso por el cual las compañías no estadounidenses se excluyen de cotización, algo por lo que han estado presionando desde hace meses las propias empresas, apoyadas por Bruselas. La decisión del comité está sujeta a una revisión del Congreso en 60 días. Se espera que las nuevas normas estén vigentes a mediados de año y permitan a las empresas evitar los controles de auditoría que tienen que presentarse ante las autoridades.

La nueva regulación permite a las empresas no estadounidenses dejar de estar bajo el radar de la SEC si el volumen de intermediación diario en EE UU es un 5% o menor al que tenga globalmente, parámetro que cumplen sobradamente Santander, Endesa, Repsol, BBVA y Telefónica, que cotizan en EE UU. Christopher Cox, presidente de la SEC, aseguraba ayer que este organismo está 'tratando de hacer todo lo posible por modernizar y actualizar' los estándares. La nueva norma reemplaza a otra que explicitaba que para salir de cotización en EE UU las firmas tenían que tener menos de 300 accionistas estadounidenses. Según Cox, esta norma estaba 'seriamente anticuada' y era disuasoria para las compañías foráneas. Pese a este comentario, en sus primeras propuestas de renovación de esta ley, la SEC proponía no sólo evaluar el criterio de la intermediación sino también el de la tenencia de acciones. La Comisión Europea se quejó diciendo que esa combinación solo beneficiaría a un pequeño número de empresas.

Según las primeras estimaciones de la SEC, con esta nueva redacción se podrán beneficiar el 29% de las 1.200 entidades no americanas registradas. Portavoces de los reguladores aseguraban ayer que hay ocho empresas españolas que podrían optar por esa salida aunque es pronto para determinar si todas ellas cualifican para hacerlo.

Los reguladores no creen que vaya a haber un éxodo en masa del llamado Hotel California, pero consideran que aligerando las normativas de salida podrán animar a otras empresas a registrarse en él y ganar parte de la competitividad financiera que EE UU está perdiendo a favor de Londres o Hong Kong.

Las compañías que quieran dejar de estar supervisadas por la SEC deben probar mediante un formulario que cumplen el requisito para marcharse. Por supuesto, deben alertar a sus inversores americanos de su decisión con un comunicado de prensa en EE UU. Después, se procede al inmediato borrado del registro de las empresas europeas, algo que hasta ahora duraba año y medio. Y entonces se acaba el papeleo ante la SEC. No más memorias ni informes trimestrales en Washington. Eso sí, tendrán que seguir informando en inglés de aquellos hechos relevantes que se recojan en sus páginas de internet.