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Las mujeres sufren más pero se quejan menos

Un 60% de los españoles padece algún 'dolor cotidiano'

Hay cierto consenso en que las mujeres son menos quejicas que los hombres. Ahora, una encuesta de la empresa de dentífricos Colgate a más de 2.000 españoles, ratifica la intuición popular. Un 58% de los encuestados -y un 68% de las mujeres- opina que los hombres son bastante o muy quejicas. El porcentaje se invierte cuando se pregunta sobre la capacidad de la mujer para aguantar el dolor. Un 63,7% cree que las mujeres son poco o nada quejicas.

Y, paradójicamente, son ellas las que sufren más achaques. Según Colgate, un 56% de los hombres padece dolencias cotidianas, como dolor de cabeza, de espalda o de cervicales. El porcentaje alcanza el 68,7% en el caso de las mujeres. En total, un 60% de los españoles padece estos dolores cotidianos.

Según, José Ramón González-Escalada, jefe de la Unidad del Dolor del hospital Ramón y Cajal, la encuesta de Colgate está en sintonía con otras de carácter europeo y mundial. Sin embargo, nadie es capaz de explicar porque ellas son más vulnerables a este tipo de dolencias que, sin ser graves, reducen la calidad de vida.

El dolor de espalda y cervicales, la cefalea y las molestias en la boca son, por este orden, los sufrimientos más comunes. La mayoría de encuestados responde que cuando aparecen estos síntomas los atiende en seguida. Aunque un 18,3%, tarda unos días en solucionarlos y un 12,2% de conformistas no les hace ningún caso porque 'no tienen solución'.

El argumento para no atajar de inmediato las molestias son variados. La mayoría espera a que el dolor vaya a más y otros se justifican en la falta de tiempo. Un 12,6% reconoce que tiene miedo al especialista. El porcentaje aumenta hasta el 18% cuando el especialista es el dentista. Ignacio Corral, médico y asesor de Colgante, bromeó durante la presentación y apuntó que los dentistas siguen provocando miedo físico y económico.

Así, no es extraño que un 21% de los encuestados le desearía un fuerte dolor de muelas a su peor enemigo. Sin embargo, un 48% responde que no le desea ningún mal a nadie, ni siquiera a sus enemigos.

La mayoría de españoles ha aprendido, por fuerza, a convivir con algún dolor cotidiano y un 75% asegura que nunca lo esgrime como excusa, ya sea para no acudir al trabajo o para suspender citas sociales.

Estas pequeñas molestias provoca en un 38,8% de los encuestados, trastornos al dormir. Aun así, cuando aparecen, la mayoría opta por irse a la cama o tomar algún medicamento. Cabe destacar que un 5% intenta mitigar estas dolencias peleándose con su pareja, a pesar de que, científicamente, no se haya encontrado la relación entre la disminución del dolor y las disputas conyugales.

Por Comunidades Autónomas, los asturianos y cántabros son los más quejicas. Los de Castilla-La Mancha tienen el honor de ser los más estoicos y soportar mejor el dolor. Las vascos y valencianos destacan por su temor a acudir al médico. Y los gallegos, por su parte, son los más propensos a sufrir dolores de espalda.

Sobre si el dolor aporta algo positivo, la respuesta es contundente. Un 78% dice que no. Aunque hay un porcentaje significativo, un 14,8%, que las molestias que padecen les sirven para apreciar más la salud cuando desaparecen.

El milagro no se llama ibuprofeno

Los médicos que presentaron el estudio de Colgate cargaron ayer contra la costumbre 'muy española' de automedicarse. De hecho, lo primero que hacen la mayoría de españoles (51,2%) cuando nota una molestia, por pequeña que sea, es tomar un medicamento. Sólo acuden al especialista si el dolor persiste y aumenta. José Ramón González, jefe de la Unidad del Dolor del hospital Ramón y Cajal, añadió que España es el país europeo donde el 'vicio de la automedicación' está más extendido.

Cualquier fármaco sólo sirve para 'disminuir el dolor pero no para curar la enfermedad' avisó. El médico alertó de la mala costumbre de los farmacéuticos de dispensar analgésicos -como el conocido ibuprofeno- con demasiada facilidad y sin conocer el historial del cliente. 'La sala de urgencias de los hospitales está llena de personas que han ingerido medicamentos que no les convenían', relató.

González explicó que en la mayoría de países europeos, a diferencia de España, es imposible adquirir analgésicos sin una receta médica.

Ignacio Corral, médico asesor de Colgate, coincidió con su colega, aunque defendió que no se debe caer en el otro extremo y demonizar a los farmacéuticos. Ambos médicos propusieron un aumento del control y una mayor educación en la ciudadanía para que acuda más a su especialista.