El dinero comienza a hablar
Hasta ahora, la larga batalla de las opas por Endesa (la que Gas Natural lanzó el 5 de septiembre de 2005 y la competidora de Eon del 21 de febrero del año pasado), se ha desarrollado en frentes no precisamente económicos: el de los administradores de las empresas, el de los políticos o el de los tribunales, por citar algunos ejemplos. Eliminadas ya las grandes barreras, gracias, en parte, al propio discurrir del tiempo, el turno ahora es para el dinero o, lo que es igual, para el accionista. Y en este discurso no caben ya los sentimientos.
Tal es el caso de Gas Natural, cuyos accionistas (La Caixa y Repsol) tomaron ayer la decisión de retirar la oferta por Endesa, sin considerar si ello beneficiaba a Eon o a los dueños de la eléctrica española, aunque reclamará justicia. En la misma encrucijada se encuentran Caja Madrid, cuyo consejo, bajo control del PP, difícilmente podrá justificar una renuncia a las plusvalías (2.300 millones) de su participación en Endesa (10%); Acciona, que, de no encontrar apoyos para controlar Endesa, ha reconocido que acudirá como el que más a recoger beneficios (también superiores a mil millones) e, incluso la propia SEPI, que, enfrascada en la onerosa reconversión de los astilleros y la radio y televisión públicas, se frota las manos con las plusvalías acumuladas por el resto de participación en Endesa (el 3%) que le queda en la que fuera eléctrica estatal.
Sobre los demás accionistas, Axa o el Deutsche Bank; los fondos y los inversores particulares, nunca han existido dudas de su disposición a aceptar la oferta alemana que sigue presionada por el mercado. La cotización de la eléctrica bajó ayer ligeramente, pero cerró en 38,4 euros, por encima de 34,5 euros que, aún, ofrece Eon. Esta persistencia al alza, pese a que la retirada de la gasística estaba cantada desde hace varios días, significa que el rival de Eon no es Gas Natural, sino el propio mercado y el consejo de Endesa que le va a pedir más.
Todo apunta a que la alemana Eon, o no llega al 50% de Endesa o, por el contrario, se tiene que embolsar el 100% de su capital
De hecho, aunque la gasística podía haber mejorado el precio hasta 40 euros, lo habría hecho en gran medida pagando en acciones, lo cual, le impedía competir realmente con Eon, que ofrece ya 34,5 euros en metálico y puede mejorar este precio, tanto en acciones como en dinero.
Sea como fuere, no todas las incógnitas se han despejado en esta larga travesía de las opas. Tras la retirada de Gas Natural se vuelve a un régimen normal de ofertas públicas (en solitario) lo que permite a Eon acudir en solitario al proceso de sobres que termina a las 5,45 de la tarde de hoy. En el mercado no descartan que acuda sólo para formalizar su oferta de 34,5 euros que, por el momento, es una promesa anunciada como hecho relevante, que no tiene vinculación legal para la CNMV.
De hecho, por esta misma razón, el consejo de Endesa se abstuvo de pronunciarse sobre la misma después de que el regulador del mercado aprobara el folleto de la opa alemana el 16 de noviembre.
La retirada de Gas Natural altera de nuevo el calendario. Así, si la mejora en sobres por parte de Eon no es la última de todo el proceso, el consejo de administración de Endesa previsto para el martes, no daría todavía la última palabra. Lo haría a lo largo del proceso de suscripción, que se prolongará hasta finales de marzo (en el que la alemana podrá decidir nuevas subidas) sobre el precio que termine incorporado al folleto.
¿Caja Madrid entra en Eon?
Por esta misma razón, también Caja Madrid se liberaría de la presión de tener que tomar una decisión inmediata en el consejo que celebra el lunes. Además, como suele ser habitual en procesos normales de opas, la ley permite mejorarlas hasta siete días antes del fin del plazo de aceptación. Las presiones han procedido de algunos sectores del Partido Popular que han intentando la cuadratura del círculo buscando una solución para que, sin apoyar a Acciona y recogiendo las plusvalías, la caja madrileña no abandonase Endesa.
La solución estaría en recoger sus beneficios y con ellos entrar en el capital de Eon para seguir, de alguna manera, ligada a la eléctrica española, que se convertiría en una filial de la alemana. Sin embargo, esto no sería más que una pose pues, por un lado, con 2.300 millones la entidad sólo podría adquirir un 3% de Eon (su valor se acerca a los 70.000 millones de euros) y, además no tendría peso político en el grupo alemán, dado que en las grandes corporaciones alemanas el capital no está representado en sus consejos de vigilancia. En él se sientan el resto de grandes empresas del país, los sindicatos y otras instituciones. No obstante, dado que la operación podría ser el resultado de un pacto político, nada es descartable.
Eliminado este problema, a los alemanes sólo les quedaría el interrogante de Acciona (sin olvidar sorpresas judiciales) y sus hipotéticos apoyos. Según algunas fuentes, la constructora de Entrecanales tendría tres posibles aliados: dos grupos españoles (uno de ellos de peso) y otro extranjero, que podrían aparecer en escena después de que la compañía resuelva el pleito que mantiene en Nueva York.
Si éstos no se manifiestan Acciona se rendirá y pasará por la ventanilla. No obstante, intentará previamente hacer valer su participación ante la alemana, que podría estar obligada a compensarla. El círculo se estrecha y todo indica que, una de dos, o Eon no alcanza el control o, por el contrario, se embolsa el 100% de Endesa.