EDITORIAL

Fondos de capa caída

Un excelente año para la renta variable en casi todas sus vertientes ha sido, por el contrario, el peor ejercicio para la inversión colectiva desde 2000. Los inversores han sacado alrededor de 3.000 millones de euros de los productos de inversión colectiva. Una tendencia que se ha agudizado en el último trimestre -se han registrado salidas de capital por unos 6.000 millones- y que se inscribe en la guerra por el pasivo desatada por el sector bancario.

En todo caso, y más allá de este movimiento relativamente habitual, el sector apenas ha logrado capitalizar la fuerte subida de la Bolsa ni ha reflejado el crecimiento del volumen de negocio. Los fondos de renta variable no han logrado atraer ahorro. Algo no termina de funcionar bien cuando la dinámica de la industria de fondos depende más de tímidas subidas de tipos o de la necesidad de los bancos de cuadrar balances que de la evolución de los mercados.