Pobreza

Calderón, ante la encrucijadaeconómica de México

Podemos lograr el crecimiento económico que genere oportunidades de empleo y disminuya las desigualdades'. El recién investido presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Felipe Calderón, hizo este augurio hace diez días, al presentar ante el Congreso los Presupuestos del Estado para 2007. Las cuentas, que aspiran al equilibrio presupuestario, concentran el gasto público en tres prioridades: 'seguridad, combate a la pobreza y generación de empleos'.

El sexenio de Fox deja a la economía mejicana en situación de estabilidad, con una inflación de poco más del 3% y cerca del equilibrio corriente y presupuestario. Pero las cifras de crecimiento y empleo son bastante más preocupantes. Después de la crisis financiera del Tequilazo, en 1994-1995, México logró sacar la cabeza con unos años de fuerte actividad. La crisis de Estados Unidos en 2001, agravada por el 11-S, se dejó notar con igual novedad al sur del río Grande: el PIB no volvió a superar el 1,5% hasta 2004.

El año en curso se cerrará con un crecimiento de al menos un 4%, pero el Banco Central Mexicano reconoce que en 2007 difícilmente se pasará del 3,5%. Guillermo Guemez, su vicegobernador, lo califica de 'insuficiente para lo que México necesita'. Los 11 millones de desempleados esperan impacientes. La promesa de Calderón es atrevida: ocho millones de nuevos empleos en los seis años de mandato.

Pobreza y desigualdad

Más avances logró Fox en la reducción de la pobreza que, según el Banco Mundial, entre 2000 y 2004 pasó del 24% al 18% de la población. Aun así, aún afecta a casi la quinta parte de los 105 millones de mexicanos, y su reducción es uno de los tres ejes del programa económico de Calderón. Entre otras medidas, tratará de ampliar de 5 a 7 millones el número de familias beneficiarias del Seguro Popular, la asistencia sanitaria pública no contributiva. El presidente avanzó también que se subvencionará el acceso a la electricidad y el gas de las familias con menos ingresos. Una medida que tendrá una clara focalización regional: los estados del Norte triplican en renta per cápita a los del Sur.

Fiscalidad y energía

El sexenio de mandato de Vicente Fox (igual que Felipe Calderón, del PAN) no sirvió para sacar adelante las dos principales reformas económicas pendientes: la fiscal y la energética. La falta de apoyos suficientes en el Congreso dio al traste con las pretensiones de modernización en dos ámbitos cruciales para la economía mejicana.

El nuevo Ejecutivo de Calderón tratará de sacar adelante una reforma fiscal que supondría una simplificación de los tipos y, sobre todo, un aumento de los controles para reducir el galopante fraude. El objetivo pasa así por ampliar la base de contribuyentes, algo imprescindible si se tiene en cuenta que los ingresos fiscales no petroleros apenas representan el 10% del PIB. Respecto a las deducciones, habrá cambios en algunas que pueden resultar pintorescas desde el punto de vista español: el consumo de comida en restaurantes desgravará en un 12,5%, la mitad que hasta ahora.

En el ámbito energético, la reforma puede tocar zonas más sensibles: México es un país con enormes riquezas petroleras, gestionadas de forma exclusiva por el Estado. José Luis Rangel, representante de BancoMex en Madrid, explica que no se pretende modificar la titularidad pública, aunque sí 'revisar el esquema para facilitar las nuevas inversiones en yacimientos de Petróleos Mexicanos'.

Todavía no se conocen los detalles de la propuesta gubernamental, pero la posible entrada de capital privado aparece en el horizonte. Eduardo Sojo, secretario de Economía, ha aclarado que el Ejecutivo no realizará privatizaciones sino 'alianzas estratégicas' con empresas nacionales como Petróleos Mexicanos y compañías generadoras y distribuidoras de energía como la Comisión Federal de Electricidad y Luz y Fuerza del Centro.

El nuevo Ejecutivo presentará el próximo mes el Plan de Desarrollo de México, que pretende sentar las bases para recuperar la senda del crecimiento económico y la creación de empleo. En materia laboral, se propone otorgar mayores apoyos a las pymes, elevar el gasto en infraestructuras e incentivar la contratación. También deberá incidir en la liberalización de mercados, en los que abundan las prácticas monopolísticas.

Las cifras demuestran lo acuciante de los retos: pese a ser uno de los mayores países emergentes, México no deja de perder peso en la PIB mundial desde 2003.

'Darle la vuelta a la hoja' política

El ajustadísimo resultado de las presidenciales de julio (0,6% de diferencia) y la autoproclamación del derrotado López Obrador (PRD) como presidente de México han sumido al país en una etapa de provisionalidad que los panistas tratan de dejar atrás. La toma de posesión del vencedor oficial, Felipe Calderón, el 1 de diciembre, se produjo en medio de los gritos de los opositores. Calderón es consciente de la situación minoritaria del PAN en el Congreso (que ya impidió numerosas reformas en tiempos de Fox), por lo que inmediatamente iniciará el acercamiento con el PRD y el PRI en busca de apoyos.

El día de la presentación de los Presupuestos de 2007, el presidente electo reunió a sus diputados y senadores y les instó a dejar atrás los sucesos de la investidura. 'Darle la vuelta a la hoja del 1 de diciembre' y pasar a buscar acuerdos y consensos con los demás partidos. Otros altos cargos panistas llamaron a la oposición a 'anteponer los intereses de la nación' poniendo fin a las disputas. Tendrán que buscar, de momento, en las filas del PRI: López Obrador ha reafirmado su firme voluntad de no dar tregua al Gobierno, a quien niega toda legitimidad.