TRIBUNA

El incremento desmesurado del crédito

La economía española ha experimentado en los últimos 10 años un crecimiento boyante que le ha permitido ganar posiciones en el grupo de los países más desarrollados. Crecimiento que, apoyado en unos tipos de interés bajos, un mercado inmobiliario en expansión y una de las más altas tasas de viviendas en propiedad de Europa, ha desencadenado un aumento, quizás desmesurado y sin precedentes, en el nivel de endeudamiento de las unidades familiares.

Un nivel de endeudamiento que suscita diferencias entre el ex gobernador del Banco de España Jaime Caruana y el actual, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Quizás convenga realizar un análisis del escenario actual y de las posibles consecuencias macroeconómicas de un alto nivel de endeudamiento que, unido a tasas de ahorro decrecientes, tipos de interés al alza y enfriamiento del mercado inmobiliario, componen un panorama poco halagüeño.

Desde el otro lado del charco llegan noticias de que el final de un ciclo ha llegado. Expertos de la talla del macroeconomista de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, del economista de la Universidad de Princeton Paul Krugman, o del filántropo y financiero George Soros se alinean en una visión negativa de la economía estadounidense a corto plazo.

Una visión sustentada en los recientes datos publicados sobre el mercado de la vivienda, en el que la mayoría de los indicadores está descendiendo, en palabras de Roubini, en caída libre. Krugman afirma que los desequilibrios que causaron la recesión hace cinco años nunca desaparecieron, haciendo alusión al gasto desmesurado de las unidades familiares gracias al tirón del consumo sustentado en el boom inmobiliario y la consiguiente revalorización de la vivienda.

Un estallido de la burbuja inmobiliaria en EE UU impediría a las familias financiarse con segundas hipotecas sobre la revalorización de sus propiedades, lo que equivale a un parón repentino en la vorágine consumidora de la clase media norteamericana. Una visión no compartida por otros que afirman que en la todavía tendencia alcista bursátil y el incremento de doble dígito en los beneficios empresariales existen indicios para confiar en que el ciclo alcista no cambiará de signo, por lo menos a medio plazo.

Sin dejar de lado el alto endeudamiento familiar en España, el Fondo Monetario Internacional (FMI) distingue dos procesos de endeudamiento de la unidad familiar: uno natural y otro que califica como boom de crédito. Varios de los factores que según el Fondo apuntarían a un boom de crédito, es decir a un crecimiento desmesurado e incontrolado del endeudamiento familiar, se dan en la actualidad en la economía española, entre otros, una revalorización sustancial del mercado bursátil unido a un endeudamiento adicional a nivel corporativo (no olvidemos la carrera compradora de empresas energéticas por las constructoras que ha llevado al Ibex a máximos históricos).

El panorama se puede considerar poco esperanzador. Las consecuencias de un boom de crédito han sido históricamente negativas: incremento de la morosidad, ralentización económica, parón del crecimiento y descenso de las cotizaciones bursátiles. Si al excesivo endeudamiento actual incorporamos una tendencia alcista en el nivel de tipos de interés fijado por el Banco Central Europeo, y malos tiempos en la economía estadounidense, los factores que apuntan a un cambio de tendencia de la economía española se acentúan.

Sin duda Spain is different: a los niveles excesivos de endeudamiento familiar que colocan a España como uno de los países más endeudados del mundo tras Nueva Zelanda o la India de acuerdo a estadísticas de un reciente informe del FMI, acompaña paradójicamente una de las tasas de morosidad más bajas. Una contradicción que se pueda quizás explicar por la naturaleza excesivamente aversa al riesgo de países latinos como España, en el que la posibilidad de pérdida de la vivienda por riesgo de impago es muy inferior a la que se da en otros países de cultura anglosajona, más propensos a la declaración de bancarrota.

Por último no debemos olvidar que un endeudamiento excesivo conduce inequívocamente a un empeoramiento en la calidad crediticia, comúnmente denominada capacidad de pago. Ocurrió a nivel corporativo en el empeoramiento de la calificación crediticia de Telefónica al incrementar su deuda corporativa para adquirir el operador británico O2. Ocurrió en el caso de un Estado soberano, en el reciente empeoramiento de la calificación crediticia de Italia, por una deuda sobre PIB que supera con creces los límites establecidos por el Tratado de la UE. Un alto endeudamiento, el de las unidades familiares españolas, que por definición empeora su capacidad de pago y potencialmente aumentaría la tasa de morosidad.

Jaime Pozuelo-Monfort. Ingeniero de Telecomunicaciones, máster de Ingeniería Financiera por la Universidad de California-Berkeley