TRIBUNA

La sublimación de los billetes de euro

Hace pocos días apareció la noticia de una Misteriosa desintegración de billetes de euro en Alemania. Según ésta, el Bundesbank, confirmaba que desde junio de este año 1.500 billetes de euros se han desecho en las manos de los portadores, por una curiosa reacción química. Las autoridades germanas han demostrado que los billetes en cuestión presentan restos de ácido sulfúrico. Asimismo el Bundesbank explica que los primeros billetes dañados, la mayoría con valores entre cinco y diez euros, aparecieron en Berlín y después en varios puntos de Alemania.

Para explicar este fenómeno la policía alemana apuntó dos teorías: que los billetes fueron robados poco después de su emisión y tratados químicamente para quitar una impregnación roja de seguridad, otra hipótesis habla de una reacción química en los cajeros automáticos

Pues bien en España hace ya tiempo que se produce un extraño fenómeno: la sublimación de los billetes de euro. En el DRAE sublimación viene definida como: 'acción de pasar directamente del estado sólido al de vapor' y precisamente este es el fenómeno que está sucediendo en España con los billetes de 50 euros que llevamos en la cartera: se están volatilizando. Los españoles desde que entró en vigor el euro, nos encontramos con el extraño fenómeno de que el dinero se volatiliza. Les pongo un ejemplo personal; yo antes iba a la compra con mi esposa, llevaba 15.000 pesetas y llenaba el carrito. Ahora llevo tres billetes de 50 euros (24.957,90 pesetas.) y se nos acaba el dinero antes de terminar todas las compras y hala, a tirar de tarjeta de crédito. Les voy a poner otro ejemplo: antes invitaba a tomar café a dos colegas y me costaba 300 pesetas, pero ahora debo poner sobre la mesa tres euros, o sea 500 pesetas. Y es que los precios en España se han puesto por las nubes. La verdad es que hay mucho espabilado que ha redondeado los 20 duros en un euro y mucha gente ya maneja los billetes de 50 euros como si fueran de 5.000 pesetas. En la economía española están apareciendo los primeros síntomas de que se está frenando el gasto; los primeros en notarlo han sido los restaurantes. Claro que la gente va a gastar cada vez menos, cómo va a gastar con lo caro que se ha puesto todo; vivir se está convirtiendo en un lujo, si por un pisito de nada ya te piden 300.000 euros y con la subida de los tipos de interés, los hogares hipotecados cada vez tendrán menos dinero disponible para pasar el mes, una vez que hayan reembolsado el crédito hipotecario.

Asimismo la cesta de la compra se ha incrementado notablemente; para muestra, un botón: el otro día en el mercado la judía tierna perona (antes manjar de los pobres) que habíamos pagado a 4,90 euros el kilo (menos mal que no compramos la judía fina que valía 7 euros), los tomates Raf a 6 euros el kilo (¡el kilo de tomate a 1.000 pesetas!). En la frutería aproveché para departir con mi amigo el frutero sobre los precios de la fruta; éste me confirmó que la gente compra mucho menos que antes, ya que la naranja a 3,67 euros el kilo frena los impulsos de los clientes.

En definitiva, los españoles al calcular el dinero que sacan del banco para cubrir los gastos mensuales van a llegar a la misma conclusión: la misteriosa sublimación de los billetes de euro.

Pere J. Brachfield. Profesor de la Escuela de Administración de Empresas EAE y director del Centro de Estudios de Morosología