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Los móviles cumplen su primer medio siglo de existencia

En este año de celebraciones y aniversarios hay uno que destaca en especial por lo que ha supuesto de transformación en la comunicación humana y en el desarrollo económico y social del mundo. Y es que el móvil acaba de cumplir los 50 años de existencia. La primera llamada se hizo en Suecia, un ya lejano 25 de abril de 1956, cuando el director del operador de telecomunicaciones sueco, la actual Telia Sonera, hizo una llamada desde un autobús en Lidingo -población situada a las afuera de Estocolmo- a un barco noruego situado a 600 kilómetros de distancia. Era la primera vez que se realizaba una llamada desde un coche en movimiento utilizando una red pública de telecomunicaciones.

El sistema usado para la transmisión fue el MTA (Mobile Telephony A), caracterizado por ser totalmente automático. No requería la realización de ningún tipo de control manual, por lo que los usuarios sólo tenían que marcar el número con el que deseaban contactar. El desarrollo del sistema se debió a la compañía SRA (Svenka Radioaktiebolaget), sociedad subsidiaria del gigante de telecomunicaciones sueco Ericsson, que pasó después a denominarse Ericsson Radio Systems.

Este sistema pionero preparó el camino hacia redes de telecomunicaciones más avanzadas como el GSM y las actuales redes de banda ancha móvil 3G. Medio siglo después de esa primera comunicación, una de cada tres personas en el planeta dispone de un teléfono móvil. Es decir, que hay más de 2.000 millones de usuarios GSM, lo que representa el 80% de todos los que usan terminales en el mundo.

Los primeros aparatos, que sólo utilizaron unos pocos cientos de personas, costaban unos 4.500 euros

Este primer móvil, definido por su gran volumen y sus 40 kilos de peso, fue diseñado para ser instalado en el maletero debido a sus enormes dimensiones. Operaba en la banda de 160 MHz y sólo lo utilizaron unos pocos cientos de suscriptores, sobre todo abogados y doctores de Estocolmo y Gotemburgo (Suecia). En cuanto al precio, éste era muy elevado para los parámetros de entonces, puesto que igualaba al coste de un pequeño automóvil de la época. En concreto, su valor ascendía a unas 7.000 coronas suecas, que en cifras actuales rondaría las 70.000 coronas (4.385,63 euros).

Los teléfonos tenían un handicap: los aparatos no se adquirían en propiedad, sino que se alquilaban al operador de telecomunicaciones del Estado. Finalmente, dejó de utilizarse en 1965, momento en que ya fue posible miniaturizar el equipo gracias a la llegada de los transistores, lo que permitió desarrollar un sistema más pequeño y menos caro.

En España, la telefonía móvil no llegó hasta el año 1982. Una fecha que, pese a lo que pudiera parecer, no es tan tardía, porque fue el tercer país del mundo, tras Arabia Saudí y los países escandinavos, en contar con un sistema analógico de telefonía móvil de primera generación NMT (Nordic Mobile System), desplegado por Telefónica. El NMT 450, bautizado como Moviline, alcanzó 1,3 millones de abonados en 1996. Pero la auténtica revolución en las comunicaciones por móvil vino en 1991, hace ahora 15 años, cuando en el mes de julio Ericsson y Manessmann realizaron en Alemania las primeras llamadas en el sistema GSM, que en España empezó a utilizarse un año después.