Secretos de despacho

Tranquilidad en el grupo Sando

Sánchez Manzano dirige la constructora familiar con prudencia y desde tres despachos

Es un ejecutivo tímido al que no parece gustarle hacer ningún alarde de ostentación, sino todo lo contrario. Luis Sánchez Manzano, nacido en Málaga en 1970, pertenece a la segunda generación de la constructora familiar Sando y afirma que su prioridad laboral, además de la buena marcha del negocio, es tener un ambiente agradable de trabajo. 'Y eso te lo aporta un buen equipo de trabajo, siempre dispuesto a dar el do de pecho'. Asegura que precisamente ha sido esta entrega del personal el punto fuerte y el que ha desencadenado el éxito de la actividad del grupo en los últimos cinco años.

'Hemos crecido más del 300%, y eso lo hemos conseguido gracias a dos factores, a la aportación de los profesionales y a la diversificación del negocio'. El grupo Sando tiene en plantilla a 1.800 personas y facturará en 2006 unos 700 millones de euros, de los cuales el 55% proviene del área constructora, y el resto se reparte entre inmobiliaria, concesiones, materiales de construcción y medio ambiente. 'La tendencia del mercado es diversificarse y no se puede perder de vista esto hecho. Y si la corriente es fusionarse adquiriendo otras compañías, hay que tenerlo en cuenta'. En este sentido, hace hincapié en la importancia que está teniendo la construcción en el avance de la economía española. 'Mientras que esta actividad esté ligada al desarrollo socioeconómico del país, nosotros seguiremos apostando por ella', afirma Sánchez Manzano.

Su apariencia es tranquila y acorde con sus principios de no tomar decisiones de manera precipitada. 'Nuestra filosofía de empresa es ser prudente a la hora de tomar decisiones de cierta envergadura. No me gusta que tengamos equivocaciones por hacer las cosas de manera rápida. Es mejor ir sobre seguro para que no se cierren puertas'. Su reto, añade, es 'cumplir todos los compromisos, del primero al último'. En su opinión, es una de las claves para conseguir reputación de marca en el mercado. 'Lo importante es dejar siempre contentos a los clientes'.

Y para evitar posibles errores, una norma que sigue a rajatabla este ejecutivo es escuchar las versiones que le proporcionan todas las partes implicadas. 'Es necesario tener toda la información posible y recabar distintas opiniones. Es la mejor manera de no equivocarse'. Luis Sánchez Manzano es graduado en Dirección y Administración de Empresas en Estados Unidos, y su trayectoria profesional y empresarial ha estado vinculada desde su origen al grupo Sando. Después de desempeñar diversas funciones para formarse en el conocimiento de la compañía, fue adjunto a la dirección del área de materiales y suministros del grupo. Posteriormente fue gerente de la empresa Conacon, perteneciente al mismo grupo, dedicada a la construcción y a la fabricación y venta de asfalto, tarea que desempeñó hasta acceder a su actual responsabilidad. Durante seis años ocupó la presidencia de la Asociación Malagueña de Empresas Extractivas, y la de Faemi (Federación Andaluza de Asociaciones de Explotaciones Mineras).

Desde hace tres años es vicepresidente y consejero delegado de Sando. 'Mi nombramiento se debe fundamentalmente a que me he ganado la confianza de la familia. Y ha sido duro porque tienes que demostrar tanto a tu familia como al resto del equipo tu valía. Ambas partes son muy exigentes'. A pesar de que él se dedica a la gestión diaria de la compañía, la presidencia la sigue ocupando su padre, José Luis Sánchez. 'Trabajar con la familia tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado, trabajas para ti mismo y no para terceros. Pero también tienes mucha presión porque tienes que estar demostrando constantemente que sirves para el puesto que ocupas'. Asegura que para conseguir el visto bueno de la familia hay que ser prudente y no equivocarse demasiado en las decisiones que toma. Aunque en su caso, reconoce, el presidente, su progenitor, es el que sigue teniendo la última palabra.

Su obra más emblemática

Reparte su jornada laboral en tres despachos, ubicados en Madrid, Málaga y Sevilla. Pero esa diversificación de espacio no le añade estrés a Luis Sánchez Manzano, que asegura que al trabajar en una empresa familiar las horas no cuentan. 'Los buenos profesionales no entienden de horas, y están totalmente implicados en el proyecto. Nuestra empresa se ha ido adaptando a los horarios que ayudan a conciliar la vida personal con la familiar'.

æpermil;l, para empezar, tiene en su despacho de Madrid, donde se ha realizado la presente entrevista, la fotografía de sus tres hijos. En otro lugar bien visible en la pared, tiene una fotografía y un cuadro muy especial para él de un viaducto del corredor de alta velocidad de Málaga. 'La obra es muy emblemática para nosotros, que hemos participado en ella, porque tiene un recorrido de casi dos kilómetros y una altura de 50 metros. Me siento muy orgulloso de este proyecto'. De la decoración del despacho, de estilo funcional, se ha ocupado su hermana Rosana, encargada de la dirección de servicios corporativos.