Porvenir

El futuro de los candidatos

ARTUR MAS. PRESIDENTE DE CIU. Un aumento de escaños que sabe a poco.

La campaña electoral y las encuestas elevaron las expectativas de CiU. La coalición nacionalista ganó ayer en las cuatro circunscripciones en votos y escaños, pero no recuperó los votantes anteriores a los pactos con el PP. Por lo tanto, Artur Mas ha recuperado terreno, pero no ha conseguido desbancar la idea de que el tripartito es una alternativa viva.

La idea de Mas de gobernar en solitario, con apoyos puntuales de otros partidos se desvaneció. Las únicas oportunidades para volver al gobierno pasan por un acuerdo con el PSC, que ciertamente sería bien visto por el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y una opción nacionalista que pasaría por una coalición con ERC. Esta posibilidad parece en estos momentos la más alejada.

Artur Mas fue consciente en las elecciones de noviembre de 2003 que iba a pasar una penitencia en la oposición, después de 23 años de gobierno continuado y del desgaste de los pactos con el PP. Las desavenencias entre el tripartito y el crecimiento de la propia figura de Mas han recuperado la credibilidad de CiU como contrapeso nacionalista. Artur Mas se ha esforzado en demostrar durante toda la campaña que su paso por la oposición ha terminado. Incluso ha intentado conseguir un compromiso del resto de partidos para que gobierne la lista más votada, consciente que siempre es la de CiU. Artur Mas ha querido alejar el fantasma de un posible pacto con el PP. Por eso fue al notario para testificar la ruptura con el partido que lidera Josep Piqué.

JOSæpermil; MONTILLA. CANDIDATO DEL PSC. Marcado por la caída de votos

El futuro del candidato del PSC, José Montilla, estará marcado por la caída registrada por el PSC en las elecciones y la sombra del presidente saliente de la Generalitat, Pasqual Maragall. Parece poco discutible el liderazgo de Montilla en el aparato del PSC, pero falta por saber si en unos futuros comicios tendrá el apoyo suficiente para repetir como candidato. También es una incógnita el devenir de Ciutadans pel Canvi (Ciudadanos por el Cambio), plataforma de apoyo a Pasqual Maragall adherida al PSC. Pasqual Maragall se ha retirado de la política activa pero las comparaciones con Montilla han quedado reflejadas en las urnas. Montilla no ha sabido compensar la escasa implicación de Maragall en los quince días de la campaña (con una gripe inoportuna incluida), que sólo ha participado de forma tibia en la recta final de la campaña, que contrasta con la creciente presencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. José Montilla es el principal candidato para presidir la Generalitat, si repite el tripartito, o incluso con un acuerdo con ICV-EUiA, que necesitaría de otros apoyos puntuales. Pero independientemente de los posibles pactos, el resultado electoral ha puesto en entredicho la idoneidad de Montilla como candidato o de que Pasqual Maragall hubiese repetido. Montilla ha diseñado una campaña a su medida, consciente de su escaso carisma. Ha querido destacar las virtudes de la gestión socialista en el tripartito, pero no el programa global del tripartito.

JOSEP LLUÍS CAROD ROVIRA. PRESIDENTE DE ERC. Puigcercós gana enteros

La leve bajada de ERC en escaños, que no en votos, abre una incógnita sobre la continuidad Josep Lluís Carod Rovira al frente del partido. Debilitado por no haber alcanzado los 25 escaños que se había fijado, la figura de Carod pierde fuelle en favor de la del secretario general del partido y portavoz en el Congreso, Joan Puigcercós. Los resultados pueden propiciar un relevo en la presidencia de ERC, ya que Puigcercós ha ido ganando apoyos en el interior del partido a medida que Carod dejaba tras de sí un cúmulo de polémicas. Ayer, Carod no tuvo reparos en declarar que ERC no había ganado, pero calificó de positivo el resultado, tras ¢las mentiras e insultos recibidos esos tres años¢. ERC vuelve a ser decisiva para configurar gobierno, aunque durante las dos últimas semanas Carod se ha mostrado cauto hacia qué formación ofrecerá su apoyo. æpermil;l mismo reconoce haber aprendido de los errores cometidos durante su breve, pero intenso paso por la ejecutiva de Pascual Maragall, el más sonado: su reunión con ETA en Perpiñán. Este filólogo, nacido en Cambrils (Tarragona), no llegó a cumplir los dos meses como consejero jefe del primer gobierno tripartito. Su contacto con la banda terrorista no fue la única polémica que provocó, aunque éstas ya se produjeron tras su salida del tripartito. Sonada fueron sus críticas a la candidatura olímpica de Madrid o el voto negativo al Estatuto, tras decantarse por el voto en blanco o nulo. Ahora quiere enmendar los errores.

JOAN SAURA. CANDIDATO DE ICV-EUIA. El triunfador del tripartito.

Joan Saura, el líder de Iniciativa per Catalunya-Verds fue uno de los grandes ganadores de la noche, al pasar su partido de nueve a doce escaños y ser el único con más votos. Saura es también el único líder del tripartito que no ha sido penalizado en las elecciones, quizá por ser también el miembro del ejecutivo autonómico que menos desgaste ha sufrido durante los casi tres años de gobierno. Los tres escaños de más le valdrán un aumento de representación en el posible nuevo tripartito. Todas las encuestas reflejaban el aumento de la intención de voto de IC-V. De hecho, Saura fue el único de los candidatos que se atrevió a vaticinar de forma encubierta un buen resultado de su candidatura a la salida del colegio electoral del barrio barcelonés de Gracia, al asegurar que ¢me siento como en la noche de Reyes, que se que tendré un regalo seguro y quiero ver cómo será¢. El candidato ecosocialista se ha dedicado a repetir tres ideas básicas en la campaña electoral. La primera y principal ha sido su apuesta por la existencia de una mayoría de progreso en Cataluña, que prácticamente se identifica con el tripartito. En segundo lugar, que existe un nacionalismo catalán de izquierdas, desmarcándose de la alternativa de CiU, que representa la derecha catalanista. Por último, Saura ha sido el único que ha defendido la gestión del tripartito, sin fisuras, lejos de la actitud de ERC, que tras su salida del gobierno ha insistido en su equidistancia respecto al PSC y CiU.

JOSEP PIQUæpermil;. PRESIDENTE DE PPC. Un descenso menor del esperado.

El líder del PP en Cataluña puede respirar tranquilo. En su segundo intento como candidato a la presidencia de la Generalitat, ha logrado mantener los resultados de 2003, cuando apostó por una derecha más modera, que la defendida por Eduardo Zaplana o Ángel Acebes, y capaz de acercarse a los espacios centrales del electorado. En esta ocasión, Piqué ha sido capaz de dar un vuelco a los resultados de las elecciones generales, cuando los populares perdieron la mitad de escaños en Cataluña tras un final de campaña atípica por los acontecimientos el 11M. Tan sólo parece haber acusado el avance del nuevo partido Ciutadans. Sin oposición interna, los resultados confirman a Piqué como un peón clave de Mariano Rajoy para mejorar los resultados en Cataluña en las próximas elecciones generales. Ministro Industria y de Asuntos Exteriores durante los gobierno de José María Aznar y simpatizante del PSUC (comunista) durante su juventud, Piqué quiere ser relevante en los pactos poselectorales tras el 1-N. El presidente del PP catalán se resiste a quedar otra vez marginado del gobierno catalán, pues sabe que su partido puede ser decisivo para configurar un gobierno con CiU. Su propósito sin embargo, parece inalcanzable. El líder de CiU, Artur Mas, le ha dejado claro que un pacto con el PP no entra en sus planes. Incluso ha formalizado este compromiso en su paso por el notario. Piqué, por su parte, no olvida los tiempos en los que PP y CiU eran aliados.