Bruselas decide al fin investigar la 'acción de oro' de la filial de gas de Eon

La Comisión Europea admitió ayer por primera vez que está analizando la acción de oro que Berlín se reservó en Ruhrgas tras su integración en Eon. El anuncio se produce dos días después de que Bruselas declarase ilegal una condición muy similar impuesta por la CNE a la opa de Eon sobre Endesa.

Bernardo de Miguel Bruselas

Cuatro años y varias opas en España ha necesitado la Comisión Europea para descubrir el alcance de la enigmática cláusula que Berlín introdujo en 2002 aprovechando la rocambolesca autorización de la fusión de Eon y Ruhrgas.

El Ministerio de Economía alemán se reservó entonces durante 10 años el derecho a exigir la venta de Ruhrgas 'siempre que la entidad adquirente del control de Eon dé motivos a estimar que los intereses de política energética de la República Federal de Alemania pueden quedar perjudicados'.

'Estamos analizando los supuestos arreglos especiales de esa fusión', se rindió ayer el portavoz oficial del comisario europeo de Mercado Interior, Charlie McCreevy. 'Y lo estamos haciendo a la luz de los principios mencionados', añadió en alusión a la sentencia del Tribunal de la UE que ayer mismo declaró ilegales las acciones de oro del Gobierno holandés sobre la compañía telefónica KPN y la de correo TPG.

Alemania se reservó durante 10 años el derecho a vetar la venta de Ruhrgas

El anuncio de la investigación sobre Eon llega sólo dos días después de que la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, declarase ilegal y exigiese su retirada inmediata 18 de las 19 condiciones impuestas por la Comisión Nacional de la Energía a la opa de Eon sobre Endesa.

Entre ellas, la decimoséptima. Una condición casi calcada de la alemana porque estipula que 'si durante un plazo de 10 años (....) una sociedad adquiriera el 50% de Eon (...) podrá tener como efecto la obligación de enajenar la totalidad de acciones de Endesa'.

España, como Alemania hace cuatro años, se reserva ese privilegio tan especial para casos en que 'tal cambio de titularidad pueda afectar negativamente el interés general en el sector energético'.

Pero los argumentos de España, a diferencia de los de Berlín hace cuatro años, no impresionaron a la Comisión Europea. Quizá porque en aquel caso el encargado de plantear objeciones era el alemán Alexandre Schaub, director general de Mercado Interior. Ahora, la encargada de pronunciarse ha sido la holandesa Neelie Kroes.

'La condición decimoséptima (...) puede disuadir a inversores potenciales de realizar inversiones directas en Eon', dictaminó Kroes tan pronto como el Gobierno remitió las condiciones de la CNE.

La comisaria recomendaba a España que sustituyera la cláusula por 'una reglamentación apropiada de carácter general (...) para prevenir cualquier amenaza (...) a la garantía del suministro energético'. Quizá McCreevy repita ahora el consejo al Gobierno de Angela Merkel.

Kroes insiste en dividir los gigantes

La comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, insistió ayer en Londres en que el modelo de regulación actual de los mercados energéticos está agotado. Kroes cree que la liberalización de los mercados y su progresiva integración reclaman ya medidas legislativas que desmembren las grandes compañías que controlan verticalmente el sector. 'Tenemos indicios de que la separación legal entre las diferentes áreas de negocio no ha impedido el flujo de información entre las filiales propietarias de la red y las encargadas de la distribución', señaló Kroes en un seminario organizado por Ofgem, el regulador británico de los mercados de gas y energía. 'Personalmente, estoy convencida de que hace falta una separación mayor para evitar conflictos de interés'. Kroes cuenta con el apoyo del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, para esa iniciativa.

Pero la separación estructural de los actuales gigantes energéticos requeriría el visto bueno de los Estados miembros, respaldo todavía muy difícil de alcanzar.