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La misma carne, en 20 idiomas

La palabra ternera significará pronto exactamente lo mismo que vitela en portugués, veau en francés, kalbfleisch en alemán, klavköt en sueco o teleci en checo. La Comisión Europea aprobó ayer un proyecto de reglamento que fija de manera clara y estricta las condiciones que deberán cumplir los ganaderos para poder etiquetar su carne como ternera en cualquiera de las 20 lenguas oficiales de la UE.

La medida, asegura la Comisión, 'pretende mejorar la transparencia en el mercado y ayudar a los consumidores a reconocer de manera precisa lo que compran'. Pero la distinción en el etiquetado de la edad del animal sacrificado y, sobre todo, de su tipo de alimentación, puede mermar la competitividad de la carne de ternera española.

Bruselas distingue dos grandes tipos de producción en Europa: el habitual en casi todos los Estados de la UE se basa en la alimentación de la res base de leche y productos lácteos, y su sacrificio antes de los ocho meses. Los ganaderos de España, Holanda y Dinamarca, se apartan, sin embargo, de esa tradición. No sólo sacrifican a animales con más de 10 meses, sino que añaden a su dieta forraje y cereales.

El sistema de etiquetado actual no obliga a diferenciar esos dos tipos de carne, a pesar de que, de acuerdo con los datos de la Comisión, cada kilogramo de la llamada ternera lechal puede costar hasta 2,5 euros más que la ternera corriente.

La Comisión quiere que en el futuro las denominaciones de venta de carne criada en la UE o importada distingan claramente las dos categorías, así como la edad del animal en el momento del sacrificio. La carne de hasta ocho meses podrá etiquetarse como 'ternera blanca o lechal'. La de más edad se denominará simplemente 'ternera'. En ningún caso se podrá utilizar este término cuando la edad del animal sacrificado supere los 12 meses.

El Reglamento necesita el visto bueno de los ministros de Agricultura de los 25.