Comunicado

Airbus retrasa por tercera vez las entregas del avión gigante

Apenas 24 horas después de calificar de 'especulación' el nuevo retraso en el programa entregas del avión gigante A-380 anunciado por la prensa gala, Airbus anunció ayer que la mayor aeronave de la industria sufrirá una tercera demora, esta vez de unos seis meses.

La matriz de Airbus, el consorcio europeo EADS, aseguró ayer en un comunicado que 'otros retrasos' en la entrega de los primeros aviones A-380 'son previsibles'. Esas demoras se deben a los 'problemas persistentes de industrialización ligados al equipamiento eléctrico de los aparatos en producción'. Estas cuestiones ya 'han sido identificadas y la compañía ya está trabajando para ponerles remedio', añadió el grupo en su nota.

La cotización de EADS se resintió ayer. El valor cayó un 2,37% en la Bolsa de París y el 1,85% en la de Madrid, y ya registra un desplome del 30% en lo que va de año, dañado tanto por los retrasos como por los sucesivos escándalos que han afectado a la compañía. En junio, la compañía ya se vio obligada a reconocer otra demora. EADS y Airbus suministrarán 'informaciones más detalladas en las próximas cuatro semanas', señala el comunicado. EADS tampoco pudo detallar el impacto financiero que le supondrá este nuevo aplazamiento.

El diario financiero francés Les Echos afirmaba ayer que el primer avión A-380 de Air France no volará hasta abril de 2009, aunque el primer aparato finalizado, el que recibirá Singapore Airlines, sí será entregado a su dueño, como estaba previsto tras el último reajuste, en diciembre de 2007. El presidente de Bae Systems, Mike Turner, ya dejó entrever el pasado día 13 de septiembre que habría nuevos retrasos: entonces, el directivo justificó la venta de su 20% de Airbus. 'Me sorprendería que no hubiera nuevos retrasos', comentó el patrón del grupo británico.

Airbus ha echado la culpa de estos retrasos a la complejidad que conlleva instalar el cableado en la aeronave, que cuenta con una longitud superior a 500 kilómetros y que controlan tanto la iluminación de la cabina como el aire acondicionado y los sistemas operativos del avión.

Airbus ha dado la posibilidad a los clientes de modificar estas especificaciones a su gusto, lo que ha dificultado el proceso de ensamblaje, informa Bloomberg.

La aerolínea Singapore Airlines aguarda a que el constructor aeronáutico europeo Airbus dé más detalles sobre el anuncio de un nuevo retraso en las entregas del A-380, el avión de pasajeros más grande del mundo del que la compañía asiática es el cliente inaugural.

Emirates Airlines, por su parte, estudia si mantener o cancelar su pedido de 45 aviones A-380, de un valor estimado de 13.500 millones de dólares (unos 10.600 millones de euros). La compañía tenía previsto entregar cuatro aparatos durante el próximo año, previsión que difícilmente podrá cumplir.

El nuevo consejero delegado de la compañía, Christian Streiff, impulsó un examen de las necesidades y la situación de la compañía tras ocupar el cargo a principios de julio. Streiff apuntó a un plazo de 100 días para esta puesta a punto, y las conclusiones serán presentadas antes de que finalice septiembre.

Cronología La pista del consorcio europeo se llena de baches

El lanzamiento del superavión A-380 se ha encontrado con numerosos obstáculos desde que se anunció su lanzamiento. Problemas que, incluso, llevaron a la puerta de salida a su anterior consejero delegado, Noel Forgeard.

¦bull; El primer retraso del gigante aeronáutico europeo se anunció en junio del pasado ejercicio. Entonces, la compañía europea aseguró que es 'normal que haya retrasos en la entrega del primer avión de un modelo'.

¦bull; En junio de este año, EADS anunció primero a sus accionistas y 24 horas después a sus clientes que el A-380 sufriría un nuevo retraso. La cotización de la firma se desplomó el 26,3% ese día.

¦bull; El desplome en Bolsa no fue la única consecuencia de este segundo retraso. El copresidente, Noel Forgeard, y el presidente de Airbus, Gustav Humbert abandonaron la compañía.

¦bull; Forgeard fue acusado de haber vendido sus acciones en la compañía poco antes de que ésta anunciase la demora, lo cual le salvó de la debacle de la acción.