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La evolución del retrato español, en Toledo

El Museo del Prado posee uno de los pocos retratos individuales que se conservan de la reina Isabel la Católica, una tabla de pequeñas dimensiones pintada por un artista anónimo del norte de Europa. La pintura abre la exposición El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya, inaugurada ayer en Toledo dentro del programa Prado Itinerante, cuyo objetivo es dar a conocer las colecciones del museo en las distintas comunidades autónomas. Con anterioridad, la exposición ha sido vista en Santiago de Compostela y Salamanca y en diciembre viajará a Alicante y en marzo a Bilbao.

La comisaria Leticia Ruiz, jefe de departamento de pintura española del Prado, ha seleccionado 62 pinturas (22 menos que las mostradas en el Prado en la gran exposición del retrato español de 2005), de diferentes artistas de los siglos XVI, XVII y XVIII. Todas proceden de los fondos del museo -un 40% aproximadamente de la colección permanente y el resto de los almacenes y del Prado disperso-. Entre otras obras maestras, los visitantes que acudan al Museo de Santa Cruz podrán admirar dos retratos de caballeros del Greco y Maíno, la cabeza de Felipe IV de Velázquez, el retrato de Nicolás Omazur de Murillo o el del general Ricardos de Goya, una de las joyas de la exposición, según la comisaria.

Patrocinada por Caja Castilla La Mancha (CCM), la exposición ha permitido redescubrir el Jubileo de Porciúncula, de Francisco Caro, una obra que por sus dimensiones no ha sido incluida en las anteriores sedes.

La muestra se completará con El retrato en el Prado. De Goya a Sorolla, que se exhibirá a partir de junio de 2007 en las mismas comunidades autónomas.