TRIBUNA

Software: pagar por lo que se consume

La manera convencional en que los responsables de informática de las empresas instalan los programas de gestión que necesita su compañía consiste en comprar las licencias correspondientes a cada puesto de trabajo e instalar el programa en los ordenadores de los empleados que vayan a utilizarlo. Pero ya está surgiendo una modalidad más innovadora que consiste en alquilar los programas de gestión, en lugar de adquirirlos, y permitir que los usuarios puedan acceder a las aplicaciones conectándose online, en vez de instalarlas en un PC.

A esta nueva modalidad se la conoce con varios nombres. Algunos expertos se refieren a esta incipiente tendencia como software bajo demanda (on demand), y otros prefieren denominarla software como servicio (software as a service, SaaS). No obstante, se trata de una fórmula que surge a partir del modelo ASP (application service provider) que consiste en contratar el alojamiento y la personalización de una aplicación desarrollada por el proveedor de ésta.

Aunque, por el momento, el software de alquiler sólo representa entre el 3% y el 5% del mercado, se espera que esta tasa alcance el 10% en 2010. Los últimos estudios indican que este tipo de comercialización del software representará en 2008 unos ingresos del 34% del mercado global del software, siempre y cuando la evolución de este tipo de negocio crezca a un ritmo ascendente.

Si uno se para a hojear los informes de algunas consultoras, se encontrará con que IDC anuncia que 'el gasto mundial en aplicaciones informáticas distribuidas por internet creció un 40% en 2004, hasta 4.200 millones de dólares (3.490 millones de euros), una cifra que en 2009 podría llegar a 10.700 millones de dólares'. Gartner informa de que 'un tercio del software instalado en los próximos cinco años será suministrado bajo demanda, en lugar de la tradicional compra de licencias'.

La mayoría de las compañías ofrecen este servicio para aplicaciones CRM (customer relationship management, o gestión de las relaciones con el cliente) que ayudan en la gestión de contactos, las oportunidades de venta, la política de precios, los eventos, las campañas de marketing... Aunque, por ahora, el software de alquiler se limita, principalmente, a aplicaciones comerciales (por ejemplo, los llamados contact center y call center), la idea es que se extienda a los sectores de gestión financiera y de recursos humanos pues las aplicaciones de gestión de nóminas y de recursos humanos son ya algunas de las más demandadas.

Al examinar con lupa la implementación del modelo on demand, se observan claramente numerosas ventajas. Para empezar, lo más evidente es que el modelo de uso del software bajo demanda, en formato alquiler o vía internet, minimiza los riesgos para aquéllas compañías que no pueden asumir el coste de la puesta en marcha de un modelo tradicional de compra o para aquéllas que hayan vivido malas experiencias en un proyecto de implementación del modelo tradicional. Por estas dos razones, el sistema on demand es ya una realidad para el sector de las pymes.

Además, está comprobado que al alquilar un programa en función de su uso, se controlan los costes y se incrementan, por tanto, los beneficios. Pues uno se olvida del coste en licencias, actualizaciones, configuración, gestión, mantenimiento… y es posible dedicar esos recursos a las actividades críticas para su negocio.

Está claro que con esta modalidad se paga únicamente el alquiler de la aplicación, mientras que el tradicional sistema de compra del software implica elevados costes desde el primer momento.

Aparte, las compañías dedicadas a este negocio han diseñado las aplicaciones de tal forma que se pueda acceder a ellas fácilmente a través de internet y que, a su vez, permitan una rápida y sencilla integración con los sistemas propios del cliente o con otras aplicaciones on demand. Además, los tiempos de implementación de estos proyectos y la adecuación a las necesidades del negocio del cliente se han reducido notablemente con respecto a los proyectos tradicionales.

El mensaje con el que uno debe quedarse es que el modelo on demand será cada vez más demandado, valga la redundancia, y que los proveedores de software deberán apostar por él si no quieren perder baza.