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Viajar con la cultura a cuestas

Propuestas narrativas para aproximarse a la realidad y costumbres de los países, en compañía de sus mitos y los protagonistas de su historia

Javier Reverte, viajero curtido, dice en Corazón de Ulises que una buena manera de no sentirse turista es no utilizar en exceso las guías de viaje. Mejor llevar libros de escritores viajeros que guías plagadas de datos confusos. En su viaje por Grecia, le sirvió, entre otros tomos, El coloso de Marusi, de Henry Miller, igual que su Corazón de Ulises acompañará a muchos viajeros en su recorrido por Grecia o para aquellos que simplemente deseen saber cómo fueron los caminos que trazaron los antiguos griegos.

La narrativa de viajes es un género en auge. Una tendencia que para algunos escritores tiene que ver con recuperar la idea de aventura en un mundo globalizado donde cualquier rincón del planeta resulta accesible. Un género literario, en el que los autores invitan a los lectores a compartir su fascinación por la historia y la realidad de lugares exóticos y lejanos y a tener un conocimiento más profundo del que ofrecen como destinos turísticos planificados.

Jordi Esteva, un apasionado de las culturas orientales y africanas a las que ha dedicado la mayor parte de su trabajo periodístico y fotográfico, está de acuerdo en que existe un interés en conocer experiencias vitales. 'Cada vez se viaja más, pero de forma más organizada; a veces parece que el viajero va en busca de los prejuicios con los que ha salido. Es paradójico que en esta época de comunicaciones, de Internet, da la impresión de que estamos más incomunicados. Antes cuando alguien viajaba había una curiosidad mutua. Hoy en día se ha perdido esa curiosidad', añade.

En Los árabes del mar, Jordi Esteva ha ido en busca de un sueño de la infancia, encendido con los viajes de Simbad, y de la memoria de capitanes y mercaderes a los que ni sus nietos quieren ya escuchar. Su obra literaria, como la de tantos autores que narran sus expediciones tiene mucho de viaje iniciático, en la medida en que el escritor va descubriendo un mundo y conforme lo hace siente como el mismo va cambiando.