Móvil

Bruselas da marcha atrás en la reforma del 'roaming'

Las operadoras de telefonía móvil han doblegado a la Comisión Europea. El organismo comunitario espera aprobar hoy un proyecto de Reglamento sobre las tarifas de itinerancia internacional que renuncia a gran parte de su ambición inicial. Bruselas acepta, en concreto, que las compañías sigan cobrando al cliente por las llamadas que reciba mientras se encuentre en el extranjero.

La supresión de las comisiones por recibir llamadas en el extranjero era una de las propuestas emblemáticas de la comisaria europea de Sociedad de la Información, Viviane Reding, para atajar los elevados costes del roaming. Pero no se hará realidad. Reding se ha visto obligada, ante la resistencia de varios comisarios, a renunciar a una buena parte de las medidas que más temían las operadoras de móvil.

El proyecto de Reglamento que llegará a la mesa de la Comisión ni siquiera incluye todavía de manera definitiva el techo en las tarifas de itinerancia que proponía Reding. Algunos comisarios intentarán hoy supeditar la entrada en vigor de esa norma a una revisión a posteriori de la evolución de las tarifas. Otros quieren establecer ya un plazo de cinco o seis años para que el Reglamento deje de estar en vigor.

Y una gran mayoría quiere regalar a las operadoras un último verano de pingües beneficios antes regular definitivamente el roaming. La propina supondría que el Reglamento no sería efectivo antes del otoño del próximo año.

Bruselas, de momento, sólo parece dispuesto a limitar las tarifas mayoristas del roaming (las que se aplican unos operadores a otros), a las que permitiría añadir, si finalmente se regulan las minoristas, un 30% de margen de beneficio. El mismo margen se permitiría para los precios por la recepción de llamadas en el extranjero. Los últimos retoques se decidirán hoy en la Comisión, en una reunión previsiblemente muy tensa. Pero Reding ya llega al encuentro habiendo sacrificado algunas de sus propuestas más radicales. Reding se ha estrellado contra las objeciones de algunos comisarios, como el de Empresa, Gunter Verheugen; de Comercio, Peter Mandelson; y de Mercado Interior, Charlie McCreevy. Este grupo ha forzado un proyecto de reglamento más acorde con las exigencias de las operadoras.

Para la comisaria luxemburguesa, por ejemplo, la existencia de las comisiones por recibir una llamada en el extranjero suponía uno de los abusos más lacerantes que soporta el usuario de móvil europeo. El disgusto ante esa práctica ha dejado paso a la comprensión. 'Creemos que es justo reconocer que hay un coste en la prestación de ese servicio', claudicaban ayer fuentes próximas a Reding.

La CMT, la más crítica con los planes iniciales de la Comisión

La nueva postura de la Comisión Europea sobre las tarifas de roaming supondrá una buena noticia para el regulador español, el único que ha mantenido durante todo el proceso una actitud de crítica total a los planes iniciales de rebaja de precios de la comisaria Reding.

Y ayer volvió a manifestarlos. El presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), Reinaldo Rodríguez, alertó del daño que la supresión de las tarifas de roaming podría hacer a España, un país que se llena de turistas en verano y donde determinadas poblaciones duplican o triplican su población durante tres meses al año.

A juicio de Rodríguez, los cálculos deberían hacerse sobre los costes del país de destino, no el de origen, porque sería la única manera de que los mayores gastos a los que están obligadas las tres operadoras españolas se reflejaran en las cifras. Ellas deben hacer más inversiones que el resto, dice la CMT, y este extra, hasta ahora, lo pagaban los que lo usaban, los turistas. Si se elimina la tarifa, el presidente de la CMT expresó el temor a que las compañías suban precios y al final sean todos los consumidores españoles los afectados. La CE, sin embargo, cree que esto no pasará gracias al efecto de la competencia.