El peligro de la 'barbacoa' bronceadora
La UE recomienda prohibir el uso de rayos a menores de 18 años
Se sabía que envejecen el cutis, que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel y que colocan la retina al borde de las cataratas. Pero quizá no era tan conocido que los populares rayos uva son especialmente peligrosos cuando el palmito tostado artificialmente aún no ha cumplido los 18 años.
'Las personas que no han cumplido esa edad no deben utilizar los aparatos de rayos ultravioleta para broncearse', concluye tajante un informe del Comité Científico de la Unión Europea hecho público ayer en Bruselas.
El motivo aducido por los científicos que asesoran a la Comisión Europea para recomendar esta prohibición estriba en que 'el riesgo de melanoma parece ser particularmente elevado cuando los solárium se utilizan en plena juventud'.
La seria advertencia científica se produce después de que el Gobierno español alertase a la Comisión Europea de que existía un vacío legal en cuanto a la regulación técnica de los aparatos de bronceado.
El estándar de fabricación de camas y lámparas, según avisó la administración española, 'no cubre los aspectos de salud y seguridad que deben tenerse en cuenta durante la fase de diseño de aparatos eléctricos'.
La denuncia española apuntaba en concreto a los riesgos que supone 'la falta de limitación en los niveles de radicación ultravioleta de los aparatos fabricados con arreglo a ese estándar'.
Sin ese límite superior, reconoció ayer un portavoz de la Comisión, 'los aparatos solares pueden convertirse en una auténtica barbacoa'. Lo que el organismo comunitario no explicó es por qué esa parrilla no es peligrosa para los mayores de edad.
Bruselas anunció, de todos modos, que propondrá en breve la reforma de esa norma industrial, cuya elaboración depende de la Organización Europea de Estándares.
Mientras tanto, la CE pide que se extreme la prudencia sobre todo entre los grupos de población considerados 'de riesgo' (personas con una epidermis muy clara o con pecas y lunares, por ejemplo). Y ruega a los fabricantes que comercialicen sus aparatos con manuales de uso y advertencias claras sobre los peligros de la barbacoa.