5d. Guía para inversores

Examen a las empresas españolas que compran en la UE

El mercado doméstico se ha quedado pequeño para muchas empresas del Ibex con músculo para crecer fuera

La aventura exterior de las empresas españolas era, tradicionalmente, muy limitada. Estaba protagonizada por grandes compañías, algunas privatizadas, que ampliaban su base de negocio con compras en América Latina. Pero de un tiempo a esta parte las cotizadas han dicho adiós a este modelo. Se acabó el monocultivo latinoamericano, y ya no sólo compran las grandes. La diversificación es la tendencia de moda.

El salto, impensable hace una década, ha sido a lo grande. Ferrovial lleva camino de culminar con éxito la procelosa compra de BAA y se convertirá, salvo sorpresa, en el principal explotador de aeropuertos del Reino Unido. La operación alcanza los 15.000 millones de euros. Abertis, por su parte, negocia la adquisición de Autostrade para ser la mayor concesionaria de autopistas del mundo. Colonial, Metrovacesa y Fadesa han desembarcado en Francia y marcan el camino a sus competidoras. El país vecino resulta atractivo por las ventajas fiscales que benefician a las inmobiliarias cotizadas.

Otros grandes del Ibex ya habían apostado por Europa. Telefónica con O2 y Santander con Abbey han protagonizado operaciones millonarias en Reino Unido. Mientras, Endesa se hacía con el control de la gala Snet. Pero lo que viene ahora es un nuevo reto en el que la obtención de rendimientos se complica por haberse pagarse precios altos y por tratarse de mercados exigentes. A cambio, las compañías gozan de la estabilidad económica y la ausencia de riesgo cambiario que echan de menos en América Latina.

Más que valorar si es positivo o no el desembarco en Europa, los expertos ven este proceso como inevitable. Las adquisiciones son camino obligado para crecer y el mercado doméstico se ha quedado pequeño para buena parte de las empresas del Ibex, con capacidad sobrada para ganar masa o diluir los riesgos locales y latinoamericanos.

Los operadores de Bolsa, más pragmáticos, se fijan por el contrario en los precios pagados y, normalmente, los valores que compran sufren caídas en el mercado. Los expertos aconsejan diferenciar el corto plazo del largo plazo y apuntan que la presión vendedora del día a día no implica que las operaciones sean malas. De hecho, las caídas pueden abrir oportunidades de inversión para el pequeño ahorrador.