CincoSentidos

Woods supera el bache de la muerte de su padre

Los organizadores esperan su presencia en el US Open Ocio

La incógnita se desvanece: Tiger Woods regresará a los campos de golf con motivo del US Open que comenzará el 15 de junio en Nueva York. Se alejan los rumores que apuntaban a la retirada del deportista mejor pagado del mundo tras el fallecimiento de su padre, aunque ni el golfista ni su agente han confirmado la fecha de su regreso.

Tras 24 días sin tocar un palo, Woods y su entrenador, Hank Haney, aparecieron el 27 de mayo en el campo del Winged Foot Golf Club de Mamaroneck (Nueva York), el escenario elegido por la United States Golf Association (USGA) como sede del 106 Abierto de los Estados Unidos.

Su presencia fue tan inesperada que no hay imágenes de una jornada en la que diseñaron la estrategia para afrontar el segundo grande de la temporada. Woods no jugaba desde el 9 de abril.

'Todos tenemos ganas de verle de nuevo en un campo', dijo Daniel Sullivan, director del torneo Memorial que auspicia Jack Nicklaus en Dublin (Ohio). Este ha sido el primer año que Woods no lo ha disputado. 'Aguardamos ansiosos hasta las cinco de la tarde, la hora en la que finalizaba el plazo de inscripción, para ver si se producía la buena noticia. Nos sentimos un poco decepcionados por su ausencia, pero entendemos sus razones porque necesita tiempo para superar la muerte de su padre', explicó Sullivan.

Hace una semana Tiger apareció en público durante un clinic benéfico en Little Rock (Arkansas). Aunque no habló con los periodistas, sí contestó a los niños en torno a cómo preparaba el próximo US Open. 'Trabajo con mi driver y también con los hierros. Debo conseguir distancia y control', afirmó esbozando una primera sonrisa.

'Tenemos asumido que regresará para el US Open', asegura Marty Parkes, portavoz de la USGA, aunque de momento el agente del jugador, Mark Steinberg, no contesta a ni un solo e-mail en el que le soliciten saber cuándo reaparecerá Woods.

'Al golf no se juega por dinero', primera lección al pequeño Tiger

Earl Woods falleció el 3 de mayo, a los 74 años, víctima de un cáncer de próstata diagnosticado en 1998 y que rebrotó en 2004. Además de su progenitor, Earl fue quien inculcó la pasión por el golf a Tiger haciendo swings frente al hoy campeón mientras le daban la comida. Siendo aún un chaval su padre le recriminó que hubiera ganado unos cuantos dólares a sus amigos en un putting green. 'Al golf no se juega por dinero', sostenía. Quince años más tarde su hijo era multimillonario. Hace más de siete semanas que Woods no compite, el periodo de descanso más prolongado que el número uno se ha tomado en su carrera. Tiger definía a su padre como 'el mejor amigo'. No es raro que el californiano se haya llegado a plantear la retirada.