Bolsa

BME aprueba su salida a la Bolsa

La junta general extraordinaria de Bolsas y Mercados Españoles (BME) aprobó ayer sacar a Bolsa al menos el 33% del capital en una operación que se materializará previsiblemente en julio. Los accionistas tienen hasta el 12 de junio para adherirse a la oferta.

Se despeja el camino para la salida a Bolsa de BME. Los accionistas dieron el visto bueno a la operación en una junta de accionistas en la que no faltó la polémica. La remodelación del consejo de BME, aprobada ayer, se recibió con recelo desde el Banco de España.

La junta aprobó la entrada de cuatro consejeros independientes en sustitución de José Luis Damborenea (representante de la Bolsa de Bilbao), Ángel Torre (representante de la Bolsa de Valencia) y Juan Carlos Ureta (presidente de Renta 4). Los cambios se recibieron con recelo.

'Nos hubiese gustado un mayor compromiso con la CNMV en el cumplimiento del gobierno corporativo y un mayor diálogo con las Bolsas que abandonan', comentó ayer el director general del Banco de España, Javier Aríztegui, aunque aclaró que su abstención en la votación de estos nombramientos no supone oposición alguna a los nuevos consejeros. El Banco de España posee el 9,8% del capital BME, porcentaje procedente de su participación anterior en la cámara de compensación Iberclear.

BME contará a partir de ahora con 15 consejeros, dos de los cuales representan al BBVA y otros dos al Santander, con lo que los dos principales accionistas (23,6% del capital) copan cuatro puestos. La Caixa, Caja Madrid, BNP Paribas y el Banco de España también tendrán un representante cada uno, mientras que los minoritarios pierden representación con la salida de Juan Carlos Ureta. Manuel Pizarro, por su parte, mantiene un puesto en el consejo como vicepresidente.

BME nombró como nuevos consejeros independientes a Álvaro Cuervo García, Karel Lonoo, Manuel Olivencia y Margarita Prats, expertos económicos y relacionados con el mundo de la empresa, la economía y el derecho, tras la renuncia de los tres consejeros citados anteriormente. æpermil;stos pasarán a formar parte de un Consejo Asesor de Mercados, que se encargará de informar, asistir y asesorar al Consejo de Administración. Juan Carlos Ureta, por otra parte, será designado adjunto a la presidencia para asesorar sobre el desarrollo de mercados e innovación, sin remuneración.

La salida a Bolsa de BME se acerca, pero el éxito de la operación está condicionado a que, por lo menos un tercio del capital decida vender sus acciones antes del 12 de junio. Los accionistas pueden optar a desprenderse de todo, parte o nada del capital. En cualquier caso, aquellos que decidan vender sólo una participación o mantenerla íntegramente asumen un compromiso de no transmisión (lock up) de 180 días que afecta a todas sus acciones, otro punto que generó dudas ayer.

El director general de Eurodeal, Carlos Rodríguez López, quiso saber si los accionistas pueden comprar y vender siempre que mantengan el mismo saldo neto, cuestión a la que el presidente de BME, Antonio Zoido no dio una respuesta clara y comentó que los bancos colocadores encontrarían la fórmula de despejar estas incógnitas. 'El problema es que es una cláusula suspensiva y si no la aprueban todos los accionistas, no saldrá la operación', comentó López después de la junta.

Fuentes del mercado comentan que los accionistas tienen la opción de adherirse voluntariamente a ese compromiso de lock-up y aseguran que los grandes han aceptado acatarla.

Los accionistas también aprobaron la retribución de los consejeros, así como la distribución de un dividendo de 100 millones.

Sin comentarios sobre la integración

BME ha decidido salir a Bolsa en un momento complejo, días después de que la Bolsa de Nueva York y Euronext anunciaran su fusión para crear el primer mercado transatlántico del mundo. La operación, aún pendiente del visto bueno de los accionistas, supone una presión para otros mercados europeos, al forzar la búsqueda de aliados, un proceso que afecta a BME por el papel que tomará en el nuevo mapa bursátil.

El presidente de BME, Antonio Zoido, no quiso hacer referencia al proceso de concentración que viven las Bolsas y se limitó a comentar que aún está por ver lo que ocurre.

El momento actual ha generado ciertas especulaciones en el mercado respecto a la posibilidad de que ciertos accionistas se muestren más reacios ahora a vender sus participaciones, a la espera de que el proceso de consolidación actual aumente aún más el valor de sus participaciones, una duda que se despejará el 12 de junio cuando se conozca con exactitud el porcentaje total que los accionistas están dispuestos a poner a la venta. En caso de superar el 33% previsto por la compañía, el porcentaje final se podría ver alterado. El problema llegaría en caso de no alcanzar esa cifra fijada como meta, algo que de momento se duda en el mercado.