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Las edades de la mujer: de ama de casa a 'superwoman'

Un estudio sociológico retrata a tres generaciones de españolas.

Amas de casa a tiempo completo a los 60 años, generación bisagra del cambio familiar a los 45 años e hiperactivas a los 30. Tres generaciones de españolas han pasado por el microscopio de la Facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y este es el resultado. Pero más allá de las diferencias, también hay mucho en común: todas valoran tener una buena formación.

El estudio Testimonio de mujeres españolas, dirigido por el profesor Miguel Ángel Vallés y promovido por Círculo Olay, no parte de una macroencuesta. Se ha realizado a partir de las vivencias concretas de una veintena de mujeres que han contado cómo son, cómo han cambiado sus vidas y de qué forma entienden el cuidado personal.

Casi todos los testimonios de las mujeres nacidas en los años cuarenta relatan historias de emigración y de inicio temprano a la vida laboral, más por necesidad que por vocación. Las que han sido amas de casa no han sentido que esto sea un fracaso, sin embargo, sí perciben la soltería o no haber experimentado la maternidad como generadores de frustración.

En el extremo opuesto, las mujeres jóvenes, las nacidas ya con algunos años de rodaje de democracia, vienen con el pan de la independencia bajo el brazo. Independencia que para ellas no es sólo tener un trabajo y dinero propios, sino también amistades propias. Viven bajo la presión de labrarse una buena carrera profesional, sin descartar el formar una familia. Pero con contradicciones.

Por ejemplo, perciben el retraso de la maternidad como un fracaso vital, pero no sólo posponen sin dudas el ser madres por el logro de la estabilidad laboral, sino que ser madres lo consideran algo incierto y que no necesariamente lleva aparejado el matrimonio. Si en la generación de los 60, al echar la vista atrás se percibe cierta pena por falta de una buena educación; en la generación de los 30 años, el tener unos estudios universitarios sin terminar, sobre todo cuando se ha tenido el soporte familiar para llevarlos a cabo, es sinónimo de frustración.

Entre unas y otras españolas, el grupo de las mujeres de en torno a los 45 años se presenta en el estudio como el más complejo por la variedad de experiencias vitales que se reflejan.

Es en este segmento de edad en el que se da ese perfil sociológico conocido por su expresión en inglés living apart together -algo así como viviendo juntos, pero no revueltos- y en el que la mujer decide ser madre por vez primera con o sin pareja. Las dos cosas casi insólitas en la generación de sus madres.

Pero también son las mujeres de esta generación, nacida a caballo entre la década de los 50 y los 60, las de la doble jornada, las que trabajan dentro y fuera de su hogar. Son madres al cuidado de los hijos tenidos hace ya unos años, que llevan al día su casa y que, además, tienen un trabajo fuera de ella. Así, según el estudio, las mujeres de esta edad son la generación bisagra del cambio familiar.

Pese a las diferencias que hay en cada una de las experiencias vitales retratadas en el estudio, las tres generaciones comparten un mismo consejo: respeta a los demás. A los 60 años dicen 'respeta a los demás y te respetarán'. A los 45 años, se replica el respeto, pero también el 'sé responsable, sé honesto, sé feliz' e, incluso, 'la soledad está bien como modo de vida'. No en vano, esta generación discrepa de los consejos que les daban y aún les dan sus padres sobre las relaciones de pareja.

A los 30, el respeto sigue resonando y a la hora de dar una recomendación, esta sería 'estudia, sé independiente de los hombres, sé tolerante, da buen ejemplo y consume de forma sana'.

Todas se cuidan

La imagen es la carta de presentación de una mujer, señalan las treintañeras, quienes sienten la presión social para permanecer atractivas en todo momento y empiezan a ver al hombre como un nuevo competidor en el uso de la cosmética.

A los 30 todavía se percibe de lejos la edad crítica de la belleza, que sitúan entre los 40 y los 50 años, algo que comparten las mujeres que ya se encuentran en esa edad. A los 45 años, las mujeres pasan la fase de mayor cuidado de la piel con cosmética y cremas y empiezan a tener más disposición para cuidar el cuerpo a base de ejercicio y buena alimentación. Transmiten a sus hijos varones el uso de cosmética más que a sus maridos. A los 60 años, la peluquería, más que en ninguna otra generación, es el principal cuidado estético.