Crudo

EE UU retoma la idea de un impuesto sobre el beneficio de las petroleras

El precio de la gasolina en buena parte de las estaciones de servicio de Estados Unidos ha sobrepasado la barrera psicológica de los tres dólares por galón, muy lejos de los precios a los que están acostumbrados unos ciudadanos que han visto como la apreciación del crudo permite a las petroleras recoger beneficios récord. La situación no la han pasado por alto en el congreso y el senador republicano Arlen Specter volvió a proponer un impuesto especial sobre los beneficios de las petroleras.

Este gravamen ya fue sugerido hace meses sin que se avanzara sobre ello, pero no es discurso habitual de los partidos conservadores. No obstante, este es un año electoral y los votantes están disgustados por tener que pagar un 31% más por la gasolina que hace un año, algo que según una encuesta de abril de Washington Post causa problemas a un 70% de ellos.

En un programa de la CNN el domingo, este senador, el presidente del comité judicial de la cámara, señaló que la excesiva concentración de la industria es también responsable de la subida de los precios. La gasolina no solo se ve afectada por el alza del petróleo, también por la falta de etanol, un agente químico que se añade a la gasolina y del que hay déficit por lo que falta combustible en algunas ciudades.

Aunque el petróleo se tomó ayer un leve respiro, después de cerrar el viernes por encima de 75 dólares, la tensión en Irán, Nigeria e Irak y la actual capacidad e producción hacen prever que los precios estarán altos mucho tiempo. Es algo que la semana pasada daba el FMI por hecho.

George Bush, que siempre ha estado muy cercano a la industria petrolera, dijo este fin de semana en California que el hidrógeno es el combustible del futuro para los coches. Desde la Casa Blanca se avisa que este verano va a ser duro para los conductores.

Los mercados financieros toman nota y especialmente el de los bonos. El rendimiento del activo a 10 años cayó ayer por debajo de la barrera del 5%.

Los economistas creen que la presión del precio de las gasolinas se añade a la estabilización del sector inmobiliario, donde se han estancado los precios y han subido las hipotecas.