Derivados

Futuros para defender la cartera del alza del petróleo

El grado de dependencia que la economía mundial ha llegado a tener sobre la generación de energía por la vía del petróleo y sus productos derivados ha provocado que las variaciones en el precio de esta preciada materia prima influyan cada vez más en el devenir de todas las economías del planeta.

A nivel macroeconómico los precios del oro negro influyen en los gobiernos a la hora de elaborar sus previsiones tanto sobre balanza comercial como sobre la inflación. Por otro lado a nivel microeconómico, los aumentos en el precio del crudo a menudo hacen mella en las cuentas de resultados de la mayoría de las empresas, cuyos costes de transporte y gasto en energía dependen en mayor o menor medida de los niveles de precios del petróleo. En este sentido el encarecimiento del petróleo en los últimos dos ejercicios (del orden del 90% desde niveles de 36 dólares por barril a los más de 70 dólares en el tipo West Texas que ha alcanzado esta semana) ha minado sobre todo a compañías de transporte y compañías aéreas.

En el otro lado de la balanza, las grandes compañías productoras de petróleo se han visto fuertemente beneficiadas presentando unos incrementos de beneficios récord en los últimos trimestres reflejando, por tanto, la buena salud de sus números en importantes revalorizaciones en el precio de sus acciones.

Evidentemente todo esto afecta y de una forma muy directa a las economías familiares mediante la repercusión en el precio de la gasolina, entre otros. En un año los combustibles han subido en España en torno a un 17% con el consiguiente perjuicio para nuestros bolsillos.

Aparentemente no se puede luchar contra estas fuerzas de mercado; el precio está fijado mediante oferta y demanda y la incorporación a la economía global de gigantescos mercados con inmensos potenciales de crecimiento como China e India ha agregado un componente de demanda tan importante que la oferta todavía no ha podido amortiguar.

Pero en la actualidad los mercados financieros han llegado a un nivel de desarrollo tal que cualquier persona física que quiera defender su cartera de incrementos adicionales en el precio de la gasolina puede hacerlo mediante la compra de futuros sobre el crudo. Funcionan básicamente de la misma forma que los futuros sobre índices salvo que el activo subyacente es una cantidad determinada de barriles de petróleo. De esta manera si el petróleo sube la economía de las familias se verá afectada ya que se pagará más cara la gasolina pero la posición comprada en futuros reportará beneficios que podrán compensar y en la mayoría de los casos incluso superar (dependiendo del nivel de apalancamiento de la posición de futuros y del nivel de consumo de combustible) el quebranto que supone gastar cada vez más dinero en llenar los depósitos de gasolina.