Secretos de despacho

Un bazar en Continuity Company

Es un italiano elegante. Alberto Zanetti, nacido en Milán hace 50 años, invade su despacho con su arrolladora presencia. Asegura que su prioridad como consejero delegado de The Continuity Company, multinacional especializada en el diseño e implantación de programas de fidelización de clientes, es divertirse en el trabajo y que para ello no escatima esfuerzo. 'Para trabajar bien necesitas crear un buen ambiente'. Define su estilo abierto y por ello la puerta de su despacho está siempre abierta. 'Todos los que trabajamos aquí vamos en el mismo barco y, por tanto, es absurdo tener secretos. Todo el mundo puede entrar y contarme lo que considere oportuno'.

El despacho es luminoso, con grandes ventanales al barrio de Salamanca, y decorado con muebles funcionales de los años 60. La distribución del mobiliario se ha fijado en función de las necesidades de Zanetti. La mesa de reuniones la tiene orientada al ventanal, 'porque necesito que la luz natural esté próxima, es mucho más agradable'. Sobre las estanterías, mesas y armarios tiene cacerolas, muñecos de peluches, mochilas, vasos y platos. No es que sea una persona desordenada, sino que el negocio al que se dedica así lo exige. 'Nos dedicamos a lanzar campañas de fidelización de clientes y promoción de ventas para establecimientos comerciales y gasolineras. Nuestro trabajo es lúdico y muy creativo', afirma Zanetti, quien asegura que las compañías cada vez más buscan la diferenciación a través del regalo. 'Es lo que hace que una vez que tienes precios competitivos, buen surtido de productos, un trato agradable, el cliente vuelva al establecimiento'.

Se define como un ejecutivo al que le gusta involucrar a la gente que trabaja a su lado. 'Me gusta que se sientan a gusto, pero también que no se tomen demasiado en serio las cosas. Creo que el trabajo es importante, pero también es necesario saber contextualizarlo porque hay problemas en el mundo mucho más importantes'. Asegura que delega bastante y que podría ser más exigente. Tampoco lo es con el orden. 'Las oficinas las forjan los productos con los que trabajas, y cuando un cliente nos visita tiene que ver con lo que trabajamos. Es necesario un poco de desorden para que se vea que se trabaja', bromea.

'Me gusta que nuestros empleados se sientan a gusto, pero también que no se tomen demasiado en serio las cosas'

Alberto Zanetti lleva 16 años trabajando en The Continuity Company, repartidos entre Italia, Buenos Aires y Madrid, ciudad a la que llegó en 2002. No ha sentido la necesidad de cambiar de empresa, 'porque me gusta lo que hago', pero no descarta cambiar de país, 'jamás pensé que vendría a España, así que voy allí donde hay un reto'.

Suele trabajar de media al día unas 12 horas, 'demasiadas, pero no sé hacerlo en menos tiempo'. Dedica dos días a la semana a visitar clientes, 'y he descubierto que España es un país muy grande'. El resto de las jornadas las dedica a revisar proyectos e iniciativas. Pero hay una ocupación que le atrae muchísimo más que todo esto: descubrir a través de los regalos que facilita The Continuity Company en qué establecimientos compran los clientes. 'Cuando veo una maleta que ha salido de aquí y que es uno de nuestros regalos, automáticamente se en qué tiendas compra esa persona'.

Frente a su mesa de trabajo, tiene un pequeño cuadro con los valores y la misión de la compañía, basados en la satisfacción de los clientes. 'Tenemos que buscar que estén contentos, pero sobre todo tenemos muy presente que esta no es una empresa que vaya a recorrer los 100 metros lisos, si no que es una compañía con largo recorrido. Y por ello, tenemos que seguir trabajando para nuestros clientes', explica Zanetti, que asegura que unos de los regalos más apreciados son las cacerolas y todos los elementos de menaje del hogar. 'Pero también se valora que el regalo sea de una marca conocida'. The Continuity Company regala productos de Pyrex, Benetton o Tefal. En España facturan cerca de 14 millones de euros.

Rodeado de muñecos de peluches

Uno de los regalos que más le gusta a Alberto Zanetti son los muñecos de peluches. 'Me encanta trabajar con ellos cerca. Son divertidos y entrañables'. Lo sabe bien porque si algo le gusta a sus hijos, sobre todo a los más pequeños, es visitar los fines de semana el despacho de su padre. 'Les encanta ver el lugar donde trabajo porque saben que aquí hay muñecos'.

Muy cerca de su mesa tiene una colección de postales de Italia, que le permiten estar un poco más cerca de su tierra natal. También un pequeño souvenir de la catedral de Milán, que le regaló su hija en una visita a esta ciudad 'como turista'.

También muestra con orgullo la fotografía en familia de su último cumpleaños, en al que aparece su esposa y sus cuatro hijos. Y una instantánea tomada recientemente en Fuerteventura, que muestra su gran afición por las motos. 'Cuando era joven participé en carreras'. Otra de sus aficiones es la familia, sobre todo ahora que está todavía en la época de ayudar en las tareas escolares.