COLUMNA

El papel de los bancos centrales en la zona euro

El reciente anuncio del posible sustituto de Jaime Caruana como gobernador del Banco de España ha despertado cierto revuelo, y la oposición ha expresado su rechazo al candidato propuesto. El interés suscitado por la nominación contrasta con la tendencia reciente hacia la devaluación del papel de los bancos centrales nacionales en la zona euro -en algunos países acompañados de fuertes recortes de personal-, ensombrecidos en cierta medida por la cesión de la soberanía en materia de política monetaria al Banco Central Europeo (BCE), y revela que los bancos centrales nacionales todavía juegan un papel importante en las economías nacionales.

Por una parte, y a pesar del creciente seguimiento desde Bruselas en el contexto del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, los bancos centrales nacionales siguen jugando un papel fundamental en el análisis y seguimiento de las economías nacionales. Sus boletines mensuales y el informe anual ofrecen la posibilidad de comentar y criticar la situación económica del país y las políticas económicas de los Gobiernos, ofreciendo un contrapunto independiente y necesario a la línea oficial del Gobierno, necesario sobre todo en España, que presenta una fuerte carencia de centros de análisis (think tanks) independientes, que fomenta tanto el análisis políticamente sesgado (y por tanto parcial) como el groupthink (el error que cometen las corrientes de pensamiento afines al limitarse a sus propias ideas y estructuras de pensamiento y confundir sus diálogos con confirmaciones de sus hipótesis).

Por otra parte, los bancos centrales nacionales mantienen en algunos países, incluyendo España, su autoridad en materia de supervisión financiera. æpermil;sta es una actividad fundamental en cualquier país, pero que puede ser todavía más importante en el caso español por la ferviente actividad de los bancos españoles en el extranjero y al rápido crecimiento del crédito, sobre todo el hipotecario. El Banco de España tiene muy buena fama internacional a nivel de supervisión, y es líder mundial en el campo de las provisiones estadísticas. Estas fueron introducidas hace unos años para paliar el problema de la naturaleza cíclica de las provisiones -en periodos de crisis económica aumenta el número de préstamos en mora y con ellos la dotación de provisiones de los bancos, disminuyendo el capital disponible para préstamos; esta disminución de los préstamos reduce más volumen de crédito disponible y puede exacerbar la crisis económica-. Las provisiones estadísticas introducen un elemento de contraciclicidad al dotar provisiones excesivas en momentos de bonanza que contribuirán a reducir el volumen necesario en momentos de crisis.

Con una economía mundial cada vez más interconectada, un sistema bancario robusto es un pilar fundamental para resistir las crisis futuras, y en esto los bancos centrales nacionales tienen una gran responsabilidad. Además, el caso español tiene el agravante añadido de la rápida inflación inmobiliaria y el alto crecimiento del crédito hipotecario en algunas zonas. Ante la ausencia de una política monetaria nacional que pueda ralentizar este crecimiento, el banco central nacional tiene la responsabilidad de, mediante una adecuada supervisión bancaria, garantizar que el sistema no cometa excesos, que los préstamos se concedan en condiciones de solvencia y de prudencia -y que por tanto no contribuyan al desarrollo de una burbuja inmobiliaria- y que se provisione adecuadamente para evitar problemas sistémicos cuando llegue la próxima recesión. Y en caso de crisis, los bancos centrales nacionales son los encargados de gestionar la provisión de liquidez al sistema financiero.

Pero además de estas tareas domésticas, los bancos centrales nacionales tienen la obligación de contribuir al desarrollo y mejora de la política monetaria común. El Banco de España tiene sin duda el mejor servicio de estudios de los bancos centrales nacionales de la zona euro y ha contribuido de manera importante al desarrollo de ideas que actualmente guían la política monetaria europea.

La contribución de los gobernadores nacionales en los debates del Consejo de Gobierno del BCE no debe limitarse a emitir una opinión respecto a la decisión inmediata de política monetaria, sino contribuir a la mejora intelectual del marco de política monetaria y servir de contrapunto a las ideas provenientes del BCE. Esto último es fundamental, ya que, si no, el sistema de equilibrios de poder del eurosistema se rompe. Si los gobernadores de los bancos centrales nacionales no son capaces de animar el debate y ofrecer alternativas a las propuestas del BCE que contribuyan a mejorar la decisión final, entonces no tiene sentido tener un Consejo de Gobierno de 18 personas y bastaría con el Consejo Ejecutivo del BCE aumentado con unos cuantos miembros externos, no necesariamente banqueros centrales, como es por ejemplo el caso en el Banco de Inglaterra.

Los bancos centrales nacionales continúan jugando un papel fundamental en las economías nacionales y en el eurosistema, a pesar de las apariencias. El Banco de España tiene un alto prestigio internacional y al nuevo gobernador le corresponde mantenerlo y aumentarlo.