La videoconferencia entra en el quirófano

En 1632 Rembrandt pintó Clase de anatomía. En el lienzo, siete hombres intentan seguir las explicaciones del maestro pero al pintor no se le escapa que cada uno tiene un grado de atención distinto. Sólo los que están más encima pueden seguir la clase. Desde entonces este sistema de aprendizaje ha mejorado con pequeños pasos y de forma imperfecta hasta que el Instituto Neurológico Barrow del hospital St. Joseph de Fénix (Arizona) ha llevado la alta tecnología a la sala de operaciones.
Ahora es posible ver los más intrincados detalles de una intervención, aprender de ella, o aportar ideas durante la misma o compartir técnicas. Y todo ello con un novedoso sistema que es una suerte de videoconferencia que se inauguró en enero en este centro. 'Hemos sacado partido de las teleconferencias, algo típicamente del mundo de los negocios, para usarlo en medicina', comenta el neurorradiólogo de este centro Shahram Partovi.
El día que Cinco Días tuvo acceso al teatro virtual de operaciones, un equipo de cirujanos operaba un tumor en la columna vertebral de un paciente. El teatro en verdad lo es, pero en lugar de escenario hay una inmensa pantalla de vídeo en la que se ve a los médicos trabajando en la sala de operaciones.
El sistema, llamado MedPresence, también retransmite en tiempo real a las pantallas individuales de cada persona que esté en la sala, la imagen directa de la operación que llega aumentada a través de una cámara y un microscopio situados encima de la incisión hecha por el bisturí. En tiempos en los que incluso las operaciones más complicadas se tratan de hacer de la forma menos invasiva posible, la imagen que ofrece el monitor es entre diez y 15 veces mayor que la real y la mejor manera de ver la intervención. Sólo el cirujano puede tener mejor acceso visual. 'Es casi mejor que estar dentro del quirófano', dice Partovi con entusiasmo.
Los cirujanos también ven la sala en la que están los estudiantes o colegas , a través de una pantalla dentro de la sala de operaciones. La conexión se completa con un sistema sincronizado de audio que permite que el cirujano hable y vea a la persona que se comunica con él desde la sala. Los sensores de audio de la sala se activan dependiendo de quien hable para eliminar ruidos innecesarios y centrar el diálogo. El MedPresence es como un IMAX desde la mesa de operaciones.
Para los estudiantes esta tecnología abre un mundo nuevo. En Barrow se utiliza todos los días y los estudiantes pueden ver la operación en tiempo real, observar detalles que no verían ni siquiera desde encima del hombro del cirujano y compararla con imágenes en 3D a las que también tienen acceso en las pantallas para entender mejor la intervención.
Además el sistema puede ayudar a los médicos que con las nuevas tecnologías de la comunicación pueden ver intervenciones en distintos puntos del país o incluso de fuera de este. Se abre así un campo de colaboración ya que el MedPresence puede permitir que en vez de tener a un equipo médico especialista viajando, éste pueda asesorar desde su centro médico. El MedPresence también ayuda a profanos y pacientes a entender sus problemas, incluso a los más hipocondriacos, que pueden ver la calma con la que operan los médicos de este hospital.
Un ingenio de 1,1 millones de dólares
El MedPresence es el fruto del desarrollo conjunto de más de un año y medio de los médicos del propio Instituto Neurológico Barrow con la colaboración de Destiny Conferencing, una empresa de Dayton, Ohio, especializada en sistemas de teleconferencias.MedPresence es también la compañía hermana de Destiny que tiene intención de continuar con el desarrollo de este sistema de videoconferencia quirúrgica creado para este centro de neurología del prestigioso Hospital St. Joseph de Fénix (Arizona). El proyecto es vender este sistema a otros hospitales y facultades de medicina como la de la Universidad Pública de Arizona (con la que hay conversaciones). Con ello se podría avanzar en la conexión de varios centros que permitiría una mejor colaboración entre hospitales y facultades. El doctor Shahram Partovi asegura que muchos hospitales y médicos de todo el mundo se han interesado por este sistema que permite 'virtualmente mover al cirujano'.El MedPresence del centro Barrow está valorado en 1,1 millones de dólares y ha tenido dos benefactores de la zona para ayudar en su desarrollo, el empresario retirado Karl Eller y su esposa Stevie, un matrimonio conocido por sus aportaciones a las ciencias y las artes en el Gran Valle de Fénix, un área que está invirtiendo en la investigación y desarrollo para potenciarse como centro mundial de biociencias.