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La batalla energética

Enel desvela que Veolia era su socio en el asalto a Suez

Una nueva trama se perfila entre las más altas instancias político-económicas francesas, mientras sube la tensión en las relaciones entre Francia e Italia tras la creación del gigante Suez-Gaz de France. Según un documento entregado ayer por Enel a la Comisión Europea y difundido por la prensa francesa, el grupo italiano y Veolia habrían vivido un intenso idilio de apenas tres meses, desde noviembre de 2005 hasta febrero de 2006. Veolia dio el primer paso, tras entrar en contacto ese mes con Fulvio Conti, administrador general de Enel, 'para tratar sobre la posibilidad de una adquisición conjunta de Suez (…)'. La oferta habría concluido con el reparto de la empresa franco-belga: el sector energético habría ido a manos de Enel, y las actividades de medio ambiente y aquellas fuera de Francia, a Veolia. Ambos socios habían previsto ceder los activos de Suez en el país galo 'a un segundo operador francés'.

Las reuniones entre ambas compañías se suceden para dar forma al montaje financiero y se precisa que la oferta sobre Suez se lanzará 'a finales de marzo'. A principios de enero de 2006, ambas empresas están listas. Se definen incluso los bancos que participarán en la operación. Enel elige a Credit Suisse, Veolia trabajará con Société Générale y BNP Paribas.

Entran entonces en escena las instancias políticas, cuando los dirigentes de cada empresa informan 'de manera informal' a sus respectivos ministros de Economía, Thierry Breton y Giulio Tremonti, de la operación en curso. Breton, que se muestra 'perplejo', según el documento, propone la entrada en el juego de Gaz de France, y pide tiempo para reflexionar.

Los acontecimientos se precipitan cuando el plan es desvelado por el Il Giornale, diario propiedad del hermano del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Y Enel no tiene más salida que reconocer 'que estudia varios proyectos, entre ellos Electrabel', filial eléctrica belga de Suez.

Pese a las quejas del primer ministro francés, Dominique de Villepin, y de Thierry Breton, ante sus homólogos italianos, Henri Proglio, presidente de Veolia y amigo del presidente Jacques Chirac, confirma a la italiana su interés de seguir adelante con la oferta el 22 de febrero. Esa misma noche, después de la llamada del dirigente galo a Silvio Berlusconi, en la que insiste en el 'carácter hostil de la operación', Veolia llama a Conti para 'invitarle a interrumpir toda negociación con vistas a la adquisición de Suez'. Un día después, el 23 de febrero, Veolia hace saber que 'no tiene ningún plan de participar, directa o indirectamente en una oferta por Suez'. Dos días más tarde, el sábado 25 de febrero, Villepin anuncia la fusión entre Gaz de France y Suez.

Defensa. La italiana inicia su cruzada

La operación ha avivado los temores de la eléctrica EDF, competidora directa de la nueva Suez-GDF, a perder el paraguas protector del Estado, por lo que se apresta a crecer para ser más fuerte. Según el presidente de Gaz de France, Jean-François Cirelli, su empresa 'corría el riesgo que quedar marginalizada' de no llevarse a cabo su unión con el grupo franco-belga, si bien 'teníamos margen uno o dos años'.Desde el pasado sábado Italia se ha lanzado en una ofensiva diplomática en la que acusa a Francia de proteccionista y de poner trabas al libre mercado, al tiempo que pide respaldo a la CE.

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