Síndrome proteccionista
Hay mucha satisfacción en las reacciones al movimiento energético del Gobierno francés (la fusión de Gaz de France con Suez) de algunos políticos italianos. Muchos muestran su desprecio y reprobación, pero les agrada tener argumentos para sostener que Europa es un fracaso, que todos los países priman sus intereses nacionales y que Italia tiene el derecho de responder a Francia con medidas igualmente nacionalistas (...).
Asistimos a un viejo síndrome del proteccionismo Italiano (...). Es un síndrome malo para Europa, y pésimo para Italia (...). Esto no significa que Italia deba aceptar, sin más, la última manifestación del nacionalismo económico francés. Pero la respuesta a París no puede pasar por las represalias (...). La única respuesta posible es ir a Bruselas, levantar el tono del debate y obligar a Europa a enfrentarse a su problema de proteccionismo (...).