EDITORIAL

Acciones contra la gripe aviar

Este año se cumple el 20 aniversario del primer caso de encefalopatía espongiforme bovina descubierto en Reino Unido. El triste cumpleaños de las vacas locas debe servir a la UE como acicate para afrontar la previsible pandemia de gripe aviar. Y eso, con dos bases de partida: un carácter preventivo, que impida improvisaciones, y un ánimo de transparencia e información al consumidor que evite los serios errores cometidos durante la crisis de las vacas locas.

Los ministros de Agricultura de la Unión, reunidos ayer en Bruselas por primera vez desde la confirmación de la llegada del virus H5N1 al territorio comunitario, hicieron profesión de fe en esa transparencia. Y la acompañaron de un llamamiento a la calma, para intentar que la vertiginosa propagación mundial de la enfermedad entre las aves salvajes no provoque una escalada de pánico entre los consumidores y, por ende, un desplome del mercado avícola europeo.

Ambas actitudes, transparencia y calma, combinadas con la previsión, son bienvenidas. Ahora falta que se cumplan. Ayer mismo la Unión se embrolló ya en un abstruso e inoperante debate sobre la posible respuesta económica a la crisis de un sector que, en algunos países, ya sufre una caída de precios cercana al 70%. Bruselas hace bien en resistirse a la tentación de los subsidios públicos, una solución en falso que defiende, sobre todo, el Gobierno de Silvio Berlusconi. Italia, no se olvide, celebra elecciones generales esta primavera. Pero la respuesta europea a una crisis alimentaria, como se demostró en el caso de las vacas locas, no puede estar dictada por el cortoplacismo.

Las normas comunitarias ya permiten compensar al productor avícola por el sacrificio obligatorio de aves si el H5N1 llega a aparecer en alguna granja. El erario público también puede sufragar, llegado el caso, los costes totales de una campaña de vacunación. De momento, esa debe ser la respuesta. El resto de la intervención de las autoridades, comunitarias y españolas, y del sector avícola debe centrarse en medidas preventivas que den confianza al consumidor. Esa es la mejor ayuda.