Agricultura

Bruselas se resiste a autorizar ayudas por la crisis de la gripe aviar

Italia lideró ayer en Bruselas a los países partidarios de compensar al sector avícola por la caída de ventas provocada por la llegada del virus H5N1 al territorio comunitario. Pero la petición, secundada por Francia, Grecia y España, se topó con la resistencia inicial de otros países y de la CE.

Italia, donde hace 10 días apareció muerto un cisne silvestre contagiado de la gripe aviar, el precio del pollo ha caído un 70%. El Gobierno de Silvio Berlusconi, que afronta las elecciones legislativas en primavera, ha anunciado su intención de compensar al sector por las pérdidas que sufra, una decisión que violaría las normas comunitarias sobre ayudas de estado.

Los ministros de Agricultura de la UE, reunidos ayer en Bruselas por primera vez desde la aparición de la gripe aviar en territorio comunitario, estudiaron la propuesta italiana, pero concluyeron que, de momento, no existe base jurídica para conceder esas ayudas. Los ministros acordaron, sin embargo, aumentar las ayudas a la exportación de 24 a 30 euros por cada 100 kilos. España exporta unas 85.000 toneladas al año. La UE también va a intensificar el control de los viajeros procedentes de países extracomunitarios infectados por el virus.

La presidencia de la UE, ocupada este semestre por Austria, y la Comisión Europea apuestan, de todos modos, por calmar al consumidor europeo. 'Hay que recordar que estamos ante una enfermedad animal, no de los seres humanos', insistió el comisario de Protección del Consumidor, Markos Kyprianou.

Los productores de carne de ave facturan más de 20.000 millones en la UE y emplean a medio millón de personas

El tono tranquilo contrastaba con el mantenido por este comisario en octubre, cuando sus declaraciones sobre la gripe aviar alentaron en el público una compra masiva de antivirales y, en especial, del Tamiflu de Roche.

Kyprianou subrayó ayer, con la presencia confirmada del H5N1 en varios países europeos (Alemania, Francia, Italia, Grecia y Austria), que 'no hay razón para dejar de comer pollo'. En juego estaba el futuro económico de un sector que, según los datos de la agencia Reuters, factura 20.000 millones de euros anuales en la UE y emplea a medio millón de personas.

El sector ya ha sufrido recientemente el impacto de otros brotes de gripe aviar, aunque no tan virulentos ni mortales como la variante procedente de Asia. En Holanda, según la Comisión Europea, murieron o fueron sacrificadas casi 31 millones de aves durante la epidemia de 2003. El coste directo de esa crisis se calcula en 155 millones de euros, pero los costes indirectos (derivados de la imposibilidad de comerciar sus productos o por el impacto negativo de la enfermedad) ascendieron a 350 millones de euros.

Las pérdidas indirectas alcanzaron los 400 millones en Italia, durante la crisis de 1999-2000, cuando el número de aves muertas o sacrificadas ascendió a 14 millones.

Las normas comunitarias actuales permiten a las autoridades nacionales compensar al sector por el sacrificio de aves tras la aparición del virus en una granja. Pero no hay previstas ayudas por razones puramente comerciales como la caída de ventas.

Bruselas también permite la financiación total de las campañas de vacunación, que Francia y Holanda, por ejemplo, van a llevar a cabo en algunas zonas de producción.

A la espera de los últimos análisis en España

El Gobierno de Navarra aseguró ayer que espera que hoy, martes, esté listo el resultado de los análisis practicados al pato encontrado el pasado fin de semana en un estanque artificial de Pamplona, circunstancia que ha motivado la activación del protocolo contra la gripe aviar.

El portavoz del Ejecutivo regional, Alberto Catalán, reclamó ayer cautela y prudencia para no 'alarmar sobremanera a la ciudadanía'. Y recordó al respecto que desde octubre los departamentos de Agricultura y Medio Ambiente controlan las aves con mayor riesgo de portar el virus.

A la espera de esos resultados, ayer se sucedieron las noticias sobre nuevos hallazgos de aves muertas. A las dos garzas encontradas en la Rioja, se sumó la confirmación de que la policía local de Móstoles, en Madrid, había recogido en el parque El Soto un pájaro carpintero muerto, de cuyos restos se hizo cargo el departamento municipal de Medio Ambiente.

En este sentido, la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, descartó desde Bruselas que se haya registrado ningún caso de gripe aviar en España y recordó que por el momento los últimos casos detectados en Madrid, La Rioja y Navarra son 'exactamente igual' a los 5.398 casos que dieron negativo en análisis de aves efectuados en lo que va de año. Ayer el laboratorio de referencia de su Ministerio, en Algete (Madrid), efectuó 'más de 300' análisis a aves vivas y muertas en los que no se halló ni un solo caso positivo de gripe aviar.

Desde la Asociación Nacional de Productores de Pollo, Propollo, se insistió ayer en que de momento no se han detectado descensos significativos del consumo de esta carne, 'tal y como demuestra la estabilización de sus precios'.

En este tono tranquilizador se manifestó ayer la Organización de Consumidores y Usuarios, desde donde se aclaró que la gripe aviar no es un problema de seguridad alimentaria.

'La gripe aviar no se transmite mediante la ingesta de carne', afirmó en declaraciones a Europa Press una portavoz de la organización, quien aseguró que los consumidores deben estar tranquilos porque se están realizando todos los análisis pertinentes.

La OCU confió en que no se reduzca el consumo de ave, dado que 'no existen motivos para ellos'. 'Todas las granjas españolas están cerradas, por lo que no existe ningún riesgo de que puedan entrar en contacto con las aves migratorias', añadió. La Sociedad Española de Ornitología insistió en el papel 'muy secundario' de las aves migratorias en la propagación de la gripe aviar.