A fondo

Un plante internacional con marcha atrás

No habían pasado ni 24 horas desde la explicación pública del porqué de la opa y los planes de futuro, y ya se estaba dando marcha atrás. Desde: 'El negocio de Brasil no es estratégico y ha sido perjudicial para Portugal Telecom, porque ha consumido casi todo el flujo de caja generado en Portugal', se ha pasado al: 'Sería un escenario interesante tener el 100% de Vivo' y 'todavía no sabemos si se va a vender, lo que se dijo es que se reorganizaría toda la estrategia internacional'.

Tal cambio de discurso no obedece a un análisis más pormenorizado de la situación de Portugal Telecom (PT) ni a una nueva seguridad de las bondades de Vivo. El magnate Belmiro de Azevedo y su hijo siguen convencidos de que Brasil tiene poca cabida en la estrategia de Sonae, con o sin PT, tal y como demostraron hace menos de dos meses cuando vendieron a Wal Mart sus posesiones en el país.

La explicación al cambio de actitud es bien sencilla. Cuando Sonae habló con el Gobierno para asegurarse de que no paralizaría la opa se olvidó de comentarle sus planes en Brasil. Y resulta que para el Ejecutivo la presencia de Portugal Telecom en el principal mercado de Sudamérica sí es estratégica. El tirón de orejas a los presidentes de Sonae y Sonaecom -padre e hijo- no se ha hecho esperar. De la misma forma que el Gobierno recibió con indisimulada alegría una opa sobre PT que garantizaba su continuidad nacional -en ello coinciden todos los medios de comunicación local que se han pronunciado-, ha expresado ahora su desagrado.

La marcha atrás de los De Azevedo parece haber contentado al Gobierno, pero también ha tranquilizado a otros muchos analistas. Y es que el escenario que se presentaba a una Portugal Telecom separada de sus dos grandes negocios internacionales -Brasil y Marruecos- dejaba pocas perspectivas de crecimiento, que es sinónimo de interés de los inversores.

Es cierto que Brasil no ha dado muchas alegrías en materia de rentabilidad en el último año y que Marruecos está en plena senda de crecimiento, todavía con números rojos. Pero reducir Portugal Telecom a la telefonía fija y móvil de un país de diez millones de habitantes es una condena a muerte. Si la posición de PT ya es inestable como una de las pequeñas del sector, más lo será si disminuye, sin economías de escala, encadenada a un negocio tradicional que ha llegado a la madurez y que es tremendamente competitivo y con un escenario similar en el móvil.

Un vistazo a las últimas cuentas presentadas lo demuestra. Brasil aporta el 30% de los ingresos de PT y el 22% del Ebitda. Pero más allá de esta contribución, está su impulso al crecimiento. Los ingresos de la operadora se elevaron un tímido 6% en el acumulado de los nueve primeros meses del año y lo hicieron gracias a Vivo. La filial brasileña tiró sola del carro, con un alza de ventas del 22%, muy por encima del 7% de PT Multimedia y a años luz del 3% que cayeron, respectivamente, los ingresos de la filial nacional de móvil y de la fija.

Pero el cambio de discurso de De Azevedo no es una buena noticia para Telefónica. El martes parecía descontado que se haría con el 100% de Vivo en caso de triunfar la opa y ayer esta posibilidad ya no estaba nada clara. Sonae, además, se puede convertir en un socio incómodo. Si con Portugal Telecom han saltado chispas y eso que sus gestores llevan en la sangre el negocio y reman para el mismo lado que Telefónica, qué no pasará con los nuevos dueños.

A la espera de que se aclare el panorama, las firmas de inversión han empezado a valorar la factura de Telefónica si compra los activos internacionales de PT. Serían entre 2.200 y 2.600 millones de euros por el 50% de Vivo y otros 370 millones por la parte de Médi Telecom.