Automóvil

Ford despedirá a 30.000 empleados en Estados Unidos

Ford presentó ayer un ajuste mayor de lo esperado por Wall Street. Tras recoger pérdidas brutas de 1.600 millones de dólares en Norteamérica en 2005 (1.300 millones de euros), la automovilística ha concluido que sólo abandonará los números rojos si reduce un 26% su capacidad. Para ello, cerrará 14 plantas, siete de ellas de ensamblaje, y saldrán de su plantilla el 20% o 25% de la plantilla en Norteamérica, entre 25.000 y 30.000 trabajadores.

Después de meses de especulaciones sobre la reducción de plantilla, el plan diseñado por el vicepresidente de Ford América desde octubre, Mark Fields, fue recibido por Wall Street con una subida inicial del 8,7%. La razón es que es más audaz de lo previsto por los rumores, aunque también exige más sacrificios.

Los más afectados serán los trabajadores, ya que entre 25.000 y 30.000 de ellos abandonarán la empresa en Norteamérica en un programa de bajas que durará hasta 2012. Estos recortes también incluyen el 12% del personal de las oficinas corporativas y se unen a los 4.000 anunciados en noviembre.

Aunque el presidente de la empresa, Bill Ford, dijera ayer que están considerando la construcción de una fábrica de bajo coste para el futuro, en el plan más inmediato figura el cierre de 14, siete de ellas de ensamblaje, en enclaves de los estados de Michigan, Ohio y la provincia de Ontario (Canadá). La lista de los cierres no está completa porque se decidirán más adelante dos cierres más. También se planean ahorrar 6.000 millones de dólares en costes de materiales en 2010.

El objetivo es que en 2008 se produzcan 1,2 millones de vehículos menos en este mercado, un 26% menos que actualmente. El mercado dicta las cifras. Ford tuvo en 2005 una capacidad instalada de cuatro millones de vehículos en Norteamérica y ese año vendió 2,95 millones de unidades. Sus fábricas operan por debajo del 80% de capacidad cuando las de Toyota lo hacen al 111%.

Y es que a pesar de los fuertes descuentos, su peor eficiencia en el consumo de una gasolina más cara y la competencia de las empresas asiáticas han impedido que el fabricante de las marcas Mercury o Licoln no sólo no se haya beneficiado en 2005 del 0,5% de mejora de las ventas sino que las suyas hayan caído un 5%. El SUV Explorer, la estrella de su catálogo, registró una caída de ventas del 29% en 2005. La cuota de mercado del año pasado fue de 17,4%, muy lejos del 24% de hace 15 años.

æpermil;ste es el segundo plan de ajuste que presenta Bill Ford desde que llegó a la presidencia de la compañía. 'Los negocios de la automoción en Norteamérica fueron rentables en 2003 y 2004 gracias al Plan de Revitalización de 2002', dijo. Ayer se comprometió a que la empresa fuera rentable en sus operaciones en Norteamérica 'no más tarde de 2008'.

De momento, ayer Ford presentó unos resultados trimestrales mejores de lo esperado con un beneficio de 124 millones frente a los 104 del año anterior y un resultado neto anual de 2.000 millones de dólares, lo que representa una sustancial caída desde los 3.490 millones de 2004. Ford Europa y Premier Automotive, recogieron unos beneficios operativos de 36 millones frente a los 626 millones de pérdidas de 2004.

El año de los cambios. Detroit trabaja para el largo plazo

Trabajar para el futuro sin agobiarse por el corto plazo. Bill Ford dice que van a estudiar más al consumidor y se van a centrar más en el mercado que en Wall Street para estabilizar la empresa. Ford, que dejó de proporcionar previsiones trimestrales, anunció ayer que dejará también de hacer estimaciones anuales.

Híbridos.Es la asignatura pendiente de Detroit. Ford se ha comprometido a hacer más modelos y, entre 2008 y 2010, va a presentar este tipo de motores en una mayor gama de vehículos. Para 2010 quiere que salgan de sus líneas de producción 250.000 unidades de híbridos.

Tras los pasos de GM. Ford no es la única empresa de Detroit en problemas. De hecho, comparte muchos de ellos con General Motors. Esta empresa presentó en noviembre un plan para cancelar 30.000 puestos de trabajo en 2008, cerrar 12 plantas, de ellas nueve de ensamblaje, y reducir un 19% su capacidad instalada al montar un millón de vehículos menos anualmente.

Ambas compañías han negociado la rebaja de sus costes sanitarios con los sindicatos.