EDITORIAL

A la cola en innovación

Un año más, España se sitúa a la cola en el ranking sobre innovación tecnológica que elaboran los técnicos de la Comisión Europea. En términos absolutos, España figura en el puesto número 16, por detrás de países como Eslovenia y Hungría. Pero lo más grave es que se coloca en el bloque de los que 'pierden terreno' durante el ejercicio que acaba de terminar, junto a Polonia, Estonia, Bulgaria, Eslovaquia, Rumanía y Turquía.

En 'espíritu emprendedor', España registra un resultado pésimo (puesto 22 de la UE 25). Además, las empresas españolas gastan en I+D un 45% menos que la media comunitaria y la ratio de patentes está un 20% por debajo. El estudio destaca también los malos resultados en formación continua (52% de la media).

Los datos resultan muy inquietantes, sobre todo si tenemos en cuenta que la economía española acumula más de una década de crecimiento continuado y que, además, está mostrando mucho más vigor que la media europea en los últimos ejercicios. Con un crecimiento económico que se acerca al 3,5%, unas Administraciones públicas en superávit y unos resultados empresariales que aumentan a ritmos de dos dígitos, resulta inadmisible que los recursos destinados a potenciar la capacidad de innovación sigan siendo tan escasos.

No se trata sólo de invertir en la compra de nuevas tecnologías. Además, hay que volcarse en la educación de los más jóvenes, la formación permanente de quienes ya están inmersos en el mercado laboral, la investigación y la búsqueda constante de nuevos modelos de negocio. Y no basta sólo con el esfuerzo de la Administración. El Ejecutivo está poniendo en marcha distintas iniciativas para impulsar la innovación y la competitividad que apuntan en la buena dirección. Pero en esta batalla es esencial que el sector privado tome la delantera, y no sólo a golpe de ayudas públicas.