EDITORIAL

Empresas que se mueven

El año 2005 está siendo un ejercicio movido en cuanto a operaciones corporativas como las compras y fusiones. Hasta el pasado mes de noviembre, se han registrado en el mundo 24.800 transacciones significativas, un 19% más que un año antes, y su valor ha alcanzado 2,05 billones de dólares, con un aumento del 35%. Los factores que lo están propiciando seguirán en buena parte vigentes el próximo año, lo que vaticina nuevos movimientos. Quedan operaciones muy importantes por cerrar, también en España, por ejemplo, la fusión de Endesa con Gas Natural o la adquisición de O2 por Telefónica. Los movimientos corporativos están siendo uno de los motores del mercado de acciones, que sufrió las paralizaciones de operaciones en los años siguientes al estallido de la burbuja bursátil. El hecho de que las grandes empresas se lancen a comprar ha sido determinante en la recuperación de la confianza de los inversores.

El fenómeno se explica por la reducción de incertidumbres geopolíticas y económicas, la facilidad de financiación con tipos de interés todavía en niveles razonables -en EE UU han repuntado, pero ya se anuncia el fin del recorrido alcista- y la mayor fortaleza del crecimiento económico a los dos lados del Atlántico. Después del duro ajuste que siguió al batacazo bursátil de 2000, los resultados empresariales han mejorado a ritmo de dos dígitos en los últimos años y las cajas de las empresas rebosan recursos dispuestos a ser invertidos. La espectacular irrupción del capital riesgo en operaciones de envergadura ha terminado de disipar las dudas.

Las compras y fusiones son la vía más clara de crecimiento para aquellas empresas que, pese a generar recursos con solidez, no pueden esperar grandes avances con su actividad ordinaria. La digestión posterior puede ser pesada, pero, a menudo, la única elección posible es entre comprar o ser comprado.