'Los mercados emergentes son vulnerables'
Para Jaime Rodríguez Pato, director en España de la gestora internacional de activos de ING, las gestoras nacionales están dispuestas a sacrificar parte de sus comisiones para tener producto sofisticado con el que atender las necesidades de unos clientes cada vez más exigentes. Según Rodríguez, el mercado asiático ha dejado de ser emergente y forma ya parte del núcleo estable de las carteras.
¿Qué espera del año 2006?
El balance de 2005 es muy positivo, con las Bolsas europeas en el entorno del 15%, la renta fija entre el 4% y 5%, y gran dispersión regional, con retornos del 75% en Latinoamérica. Las expectativas para 2006 son modestas: los retornos no serán de dos dígitos.
¿Qué factores hay detrás de esta predicción?
Nos preocupa la inflación más que el crecimiento. Pensamos que las valoraciones son razonables pero vemos el crecimiento de la productividad debilitado por la mayor presión de los costes de producción sobre los márgenes. Por mercados preferimos Japón, somos neutrales en Estados Unidos y Europa y prudentes en emergentes tras la rápida subida de precios vivida. Los emergentes son vulnerables a una toma de beneficios por tratarse de una clase de activo que se encuentra sobreponderada en las carteras.
¿Desaconseja la inversión en bonos?
Esperamos mayor rentabilidad para la renta fija por lo que recomendamos carteras con duración (riesgo de cambio en los tipos de interés) reducida o flotante, o muy descorrelacionados, como los activos de deuda emergente en moneda local.
¿Cree que la cuota de mercado de las gestoras internacionales crecerá?
Creo que el porcentaje aumentará. Los fondos tienen más capacidad para invertir en fondos especializados, suben los límites de inversión y se amplían los activos aptos, de forma que la gestión institucional se populariza acercando al inversor privado los fondos de inversión libre y los de capital riesgo a través del fondo de fondos.
Sin embargo, los fondos de fondos encarecen la inversión del cliente final
Los gestores de fondos marcan límites a las comisiones para controlar el TER (ratio de gastos totales). En cierta manera es la gestora del fondo de fondos quien ve reducido su margen a cambio de un producto mucho más atractivo para el inversor final.