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Tribuna

¿Quo vadis, aerolínea?

Asistimos a la entrada en madurez y democratización del sector del transporte aéreo, con la consiguiente competencia en costes. Las caras estructuras de muchas líneas aéreas están adaptadas a clientes que apenas ponían reparos en el precio. Pero ¿qué diferencia hay entre una compañía tradicional y una de bajo coste (CBC)? El elemento más ostensible suele ser el factor tiempo. Una CBC puede estar usando aeropuertos más lejanos de las ciudades o tener horarios peores. Por ello, las compañías tradicionales se aferran a los slots (horarios) de los principales aeropuertos. Pero el horario de los viajeros es cada vez más difuso. Quieren volar con el primero que salga. Eso puede no significar siempre los slots reservados por las tradicionales. O van de vacaciones y tienen tiempo para cambiarlo por dinero. Mantener horarios y frecuencias puede suponer problemas de vuelos con muchas plazas vacías, problemas de coordinación de vuelos, con el consiguiente retraso acumulado derivado por despegar en horas punta, pérdidas de maletas, etcétera. Además, las CBC no tienen que servir líneas no rentables.

Algunas compañías de bandera han heredado trayectos de sus tiempos de pertenencia al sector público. Es difícil dejar sin servicio una capital sin escándalo político y mediático. Tampoco son libres en las compras de aviones. Las CBC no tienen que prestar atención a comprar tanto a Airbus como a Boeing. Es mucho más barato comprar aviones de muy pocos modelos de un solo fabricante que hacerlo de muchos modelos a varias compañías. E incluso llegar a comprar aviones recién fabricados que no han sido adquiridos por quien los encargó. No es sólo el descuento por compra en volumen. Son el mantenimiento, los repuestos y el entrenamiento. El problema del poder de negociación de los pilotos se reduce si hay un colectivo muy amplio que puede manejar todas las naves de la compañía contra el caso de que haya pocas personas que puedan pilotar, por ejemplo, las grandes naves destinadas a los vuelos intercontinentales.

Muchas líneas de bajo coste prefieren operar en una región del planeta con trayectos optimizados. En un estudio del IET con datos de AENA, se muestra cómo en el transporte de pasajeros internacionales a España, tras Iberia, se sitúan EasyJet, con casi la mitad de pasajeros que Iberia; AirBerlin y Britannia Airways, con casi un 40% del volumen de Iberia, y RyanAir, con la tercera parte. Con más de la sexta parte del volumen se encuentran ocho compañías, entre ellas Spanair o Air Europa. Y aún más lejos, compañías antiguamente tan importantes como Air France o British Airways.

Además, hay compañías (Britannia, Air Europa, Spanair) que forman parte de grupos touroperadores, con lo que venta se ve potenciada. Además, muchas CBC venden online sin complejos, potencian el autochecking, la venta a bordo de pocos productos o la limpieza por el mismo personal de vuelo, para volver a despegar más rápido, etcétera. Ahorrar significa hacerlo en todo. Menos en seguridad. Una CBC no es una línea del tercer mundo que vende barato.

¿Cuán efectivas son las CBC? Usemos, con precaución, datos proporcionados por la propia RyanAir. æpermil;sta transporta 10.050 pasajeros por empleado, EasyJet, 6.293, Iberia, muy bien situada entre las compañías tradicionales, transporta 978 y British Airways, 758. En conceptos como la puntualidad o pérdidas de equipajes no está nada claro que las compañías tradicionales mantengan el liderazgo.

Los precios medios de las CBC, incluidas las tasas, impuestos y desplazamientos adicionales, siguen siendo sensiblemente inferiores. Todo ello da lugar a un aumento incesante del tamaño de las CBC, que a su vez les hace más eficientes económicamente. Además tienen ingresos por la venta de otros servicios, publicidad, etcétera.

No se trata de que las líneas tradicionales cedan algo de mercado a las de bajo coste, quedándose con los pasajeros de business o los trasatlánticos. El alto directivo de verdad tiene un jet o usa un Flight Share System (avión compartido entre varias empresas). Los demás están sujetos al presupuesto más de lo que confiesan. Tampoco se trata de que las compañías tradicionales creen pequeñas filiales de bajo coste. O de cobrar la comida.

Posiblemente las CBC dominarán el mercado y algunas contarán con subsidiarias diferenciadas de formas novedosas. Que las actuales compañías tradicionales no sean sustituidas por las de bajo coste dependerá de si saben hacer la transformación, o no.

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