EDITORIAL

La vivienda suma nuevos récords

El número de viviendas en construcción en España supera en estos momentos las 800.000, un 15% más que hace un año. Es un nuevo récord. Y un considerable crecimiento incluso sobre el ritmo medio, que desde 2001 supera las 600.000 viviendas al año. Pero también es ésta una velocidad de crucero difícil de entender, porque el nivel estructural deseable que maneja el sector está en la mitad (de 300.000 a 350.000 unidades). De forma que los nuevos datos vuelven a desmentir los pronósticos de analistas y expertos del sector, quienes desde hace al menos dos años vienen advirtiendo de la insostenibilidad de este ritmo de crecimiento de la oferta.

La mayor actividad del sector se concentra en áreas metropolitanas de las grandes ciudades y en el arco mediterráneo, y aparte de las compras para segunda residencia de los extranjeros, el principal destino es la residencia habitual. A la vez, gran parte de los compradores está formada por inmigrantes que han adquirido perspectivas de estabilidad en el empleo. Es un proceso que corre paralelo a la regularización extraordinaria de inmigrantes y a los extraordinarios datos del mercado laboral -por primera vez la tasa de paro (8,4%) está por debajo de la media europea-.

Pero ni las favorables condiciones hipotecarias, basadas en los bajos tipos de interés, ni el acelerado crecimiento demográfico por la inmigración, ni las excelencias como destino de turismo residencial, ni el magnífico desarrollo de la economía explican del todo que en España se estén construyendo hoy más casas que en Alemania, Francia y el Reino Unido juntos.

Salvando posibles agujeros en las estadísticas, que requieren una reparación urgente, el panorama sería idílico si la demanda respondiera a toda esa oferta. Pero con el ahorro de las familias en la cota más baja de su historia, con muchos hogares asumiendo nuevos créditos para atender a los pagos mensuales de sus hipotecas y con unos tipos de interés que, según acaba de confirmar el BCE, calientan motores para inicial la subida, el panorama resulta inquietante.